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SEXENIO LEBANIEGO EN BARRENA

SEXENIO LEBANIEGO EN BARRENA

-Liébana encadena su sexto año consecutivo de pérdida demográfica

-Artículo de Carlos M. Moreno Alles

 

poblacionliebana2014

 

Por sexto año consecutivo la comarca lebaniega pierde población; ha pasado de 5.656 habitantes en 2013 a 5.595 en 2014. En total 61 habitantes, un 1,1% de población menos con respecto a 2014.

 

Si tomamos como referencia la marca de hace una década obtenemos un porcentaje muy elevado del 7% de caída demográfica; hay 400 lebaniegos menos que hace una década viviendo en nuestra comarca.

 

Si la tendencia en 2012 fue de una caída del 0,6%, en 2013 la tendencia se disparó a una tasa de pérdida de población del 3%. Esto significa que con los datos de 2014 el descenso se ha moderado al 1,1%, pero todavía no supone una corrección de la trayectoria.

 

La tendencia se ve fácilmente en la curva que describe la gráfica en la que se representa la población total de la comarca en los años comprendidos entre el 2004 y el 2014. Corregir este escenario no es tarea fácil pero hay políticas públicas que pueden ayudar a mejorar los índices. La demografía se analiza desde tres focos; la mortalidad, la natalidad y la inmigración.

 

Mortalidad; al igual que el resto de España, Liébana también ha pasado lo que se denomina “transición demográfica” y que se ha dado en nuestro país a lo largo del siglo XX, con un aumento de la esperanza de vida y una disminución de las tasas de mortalidad y de natalidad. En este campo las administraciones públicas se pueden aplicar en el campo de las ayudas a la dependencia, asegurándose que las personas mayores que viven en su territorio alcancen y superen la esperanza de vida media. Otros factores que afectan a la mortalidad son las llamadas “muertes violentas” que consisten sobretodo en accidentes de tráfico. Para ello es esencial políticas públicas que mejoren la seguridad vial, inversiones en infraestructuras y en educación. Otros elementos que aumentan la edad media son políticas públicas que mejoran los hábitos de vida o campañas de concienciación en contra de todo tipo de drogas, como la cocaína, el tabaco o el alcohol.

 

Natalidad; en este campo es donde más y mejor pueden desempeñar su papel las administraciones públicas. Hay políticas que ayudan a la conciliación de la vida familiar y laboral, ayudas por hijo, bancos de libros, cheques bebé, guarderías… También es esencial una política de vivienda pública; la tardía emancipación es una de los principales obstáculos a la hora de tener hijos. En este sentido ayudas al alquiler o promoción de viviendas de protección oficial ayudan a los jóvenes. La tasa de reemplazo generacional se establece en 2,1 hijos por mujer, por lo que las ayudas deben ser progresivas para incentivar tener más hijos. Por supuesto para que se dé un escenario favorable todo debe ir de la mano de políticas activas de empleo, ya que la seguridad laboral es básica a la hora de plantearse formar una familia.

 

Inmigración; a lo largo de los años del “boom” económico España fue un país receptor de inmigrantes, pero desde que la crisis aterrizó, no hemos dejado de enviar emigrantes a distintos países, sobre todo de la zona euro. Los inmigrantes son necesarios para garantizar las pensiones del mañana y esto no es una frase hecha (o frase 0,60 como decía ese mítico grupo), es un hecho en tanto en cuanto la natalidad entre los inmigrantes es superior. Pero para que sea atractivo como destino Liébana, primero tiene que garantizar un modelo económico y una estrategia clara de crecimiento sostenido.

 

Solo a través de políticas públicas y una acción conjunta de todos los ayuntamientos lebaniegos en una misma dirección, conseguiremos enderezar una tendencia que nos conduce año tras año al despoblamiento y abandono de nuestra comarca.

 

 

Carlos M. Moreno Alles,

Administrador de Liebanízate

EDUCACION Y DESARROLLO RURAL EN EL SIGLO XXI

EDUCACION Y DESARROLLO RURAL EN EL SIGLO XXI

 

otoño

Otoño en Liébana. Foto: Ricardo Galnares para Turismo Liebanízate

 

 

Qué bonitos son los pueblos cántabros, ¿verdad?  ¿A quién  no le gusta  salir los viernes para ir o viajar a algún rincón rural de Cantabria?

 

Qué bonito es el Valle de Liébana, ¿verdad?, seguramente de las mayores bellezas paisajísticas de Europa. A quién no le gusta  escaparse los fines de semana a algún pueblo lebaniego, donde sus aldeanos, siempre tan hospitalarios y con la sencillez e inteligencia propia que les caracteriza, te hacen sentir como en casa. Con esas verdes praderías limpias, segadas, esas tierras aradas, sus huertas sembradas de frescas hortalizas, vacas y corderos paciendo…. ¿A quién no le gusta tomar unos blancos por Potes o subir a  comer a Dobres o a Caloca, verdad? Si no conocéis estos pueblos  os invito a que lo hagáis, de lo más bonito del valle.

 

En esto, seguramente, estaremos todos de acuerdo, ¿no? Ya que es indiscutible.

 

Pero, os invito a que hagamos una reflexión, entre todos, un poco  más profunda del medio rural, ya que no todo es tan romántico ni bucólico!

 

Os habéis parado a pensar, ¿quién hace posible esto?  ¿Quién sostiene estos medios y permite que se conserve este entorno, paisaje, cultura, tradiciones, gastronomía,…  y este modo de vida que a todos tanto nos gusta disfrutar?

 

Como la moneda, todo tiene dos caras,  y hoy  me gustaría hablar de la que no se ve,  la cara oculta de la moneda, la que sólo los aldeanos  conocen y sufren  a diario y, como parte de la idiosincrasia lebaniega, lo hacen casi sin quejarse, en silencio y con amarga resignación, dando la batalla por perdida sin empezar ¡ Y ¿por qué?, porque saben que lo más seguro es que vuelvan a perder, y ya ESTÁN CANSADOS.

 

Aceptan las adversidades con una normalidad admirable, están tan “hechas a ellas “que les parecen casi normales, pero lejos de serlo , muchas veces son prácticas abusivas, deleznables e incluso demandables, por atentar, como en el caso que nos ocupa, contra los derechos de la infancia.

 

Así es el caso que os voy a contar, con el simple animo de concienciar, sensibilizar e internar buscar, entre todos, una solución a Álvaro y Estela, que son los dos pequeños protagonistas de esta historia.

 

Os preguntareis que quienes son, ¿verdad? Pues bien…  Álvaro es un niño de tan sólo 12 años,  vecino de Caloca , y Estela, de la misma edad , vecina de Dobres, que viven en pueblos a altitudes que superan los 1.000m y, no hace falta que os cuente lo duro que  son allí los inviernos.

 

Estos dos pequeños lebaniegos son noticia por algo que ya no debería ser noticia en ningún lugar de este país “desarrollado” ya que  presumimos de ser europeos y no africanos ni asiáticos.

 

Pues bien, estos dos pequeños  como cada tardío, llegó el primer día de cole y, se levantaron para ir a su nuevo instituto con todas sus nuevas ilusiones en esa nueva etapa escolar y, al llegar a la parada de bus  se han llevado una inesperada sorpresa ¿y cuál? ¡Pues que no había ningún bus, ni taxi escolar, ni nadie que viniera a por ellos!

 

Y es que, al parecer, algún ilustre ha decidido que ya no tienen derecho al transporte escolar, sólo tienen la obligación de estudiar por Real Decreto-ley hasta los 16 años pero no  tienen  derecho al transporte escolar durante los  siguientes 4 cursos, algo paradójico  ¿no? Con tan sólo 12 años tienen obligaciones pero NO derechos. Pues así ha decidido algún ilustre político que sea y para rematar la jugada, les han ofrecido a sus padres la “opción”, o mejor  la “obligación“, de alojar a sus hijos en el internado de Potes de lunes a viernes;  eso sí, ¡totalmente gratuito, claro

 

Ante esta situación los padres, desesperados, empiezan el peregrinaje de llamadas, conversaciones y reuniones estériles; para al final de este camino encontrarse con que ¡¡es una cuestión de cupos!! Y os preguntaréis, ¿cómo de cupos? ¿Cupos de qué?

 

Pues, al parecer, la administración tiene un cupo de plazas en el internado de Potes que las pagan -estén llenas o vacías- y alguien ha pensado y decidido ¡que hay que llenarlas a costa de todo y como sea! Total, qué más les da a ellos, ¿no? ¡No son sus hijos! ¡A los suyos seguro que los arropan cada noche en sus camas, no los internan para verlos sólo los fines de semana! ¿Qué les importa si  Álvaro y Estela se adaptan o no, si pierden el curso o no, si están emocionalmente preparados y maduros para ese cambio? O si quieren o no quieren, ¿alguien les ha preguntado? ¡¡Álvaro y Estela son o se han convertido en un simple cupo que llenar!! ¡Qué más  nos da a los demás! si, ni nos afecta, ni lo sufren nuestros hijos, ni nos va ni nos viene, ¿verdad?

 

Pero… y…. digo yo!!  si es una cuestión de ocupación…. ¿ porque no llenan ese cupo con ovejas y borregos? Y así todos contentos, el internado lleno, la administración con el cupo a reventar y sus padres con sus pequeños en la cama. Ahh!!! , no!!!  Que seguramente incumplen la ley de bienestar animal!   Porque los animales SÍ tienen derechos.!! Y luego vienen los ecologistas y verás qué lio!! Qué paradoja, verdad? Tenemos menos derechos que los animales.!

 

¿Qué pasaría si en Santander obligaran a los niños a internarse toda la semana para poder estudiar de los 12 a los 16 años? ¡La que se armaría! Y aquí no pasa nada. ¡Qué más da! ¿A quién le importan dos niños lebaniegos? ¡Que se busquen la vida!

 

¡Y ESTO, NO PUEDE SER! Ya hace años que cruzamos el umbral del siglo XXI y hay algunas cosas que, simplemente, ¡NO PUEDEN SEGUIR PASANDO! Parecemos tercermundistas, inhumanos e indolentes ante los problemas y sufrimientos ajenos. Debemos entender que el medio rural  es cosa de y para todos  y, por ello, entre todos tenemos que mantenerlo.

 

Si vemos las estadísticas, aproximadamente el 90% de la población cántabra vive en zonas urbanas y sólo el 10% apuesta por estos medios  tan rurales, y al paso que vamos y con las facilidades que damos, en breve serán todos pueblos fantasmas totalmente desiertos, llenos de bardales. Porque es muy cansino estar siempre nadando a contracorriente, llegará el día en que la gente  tirará la toalla, y después nos lamentamos con expresiones tales como “qué pena, ya no queda gente en los pueblos”, y mi pregunta es, ¿Y os extraña? ¿Qué hemos hecho para evitarlo?

 

Sólo cambiando nuestra mentalidad y/o nuestra educación llegaremos a entender qué significa el concepto “DESARROLLO RURAL INTEGRAL”, entonces podremos mantener estos medios muchos años. Porque si no, en un breve espacio de tiempo no quedará nadie ni en Dobres ni en Caloca, ni en muchos de nuestros pueblos cántabros; si Estela y Álvaro, que son el futuro de los pueblos, sólo encuentran inconvenientes, perjuicios, problemas y obligaciones por vivir donde han nacido, acabarán cansándose de llevar esa carga tan pesada y terminarán haciendo las maletas -lo hacen el 99% de los que han nacido en algún pueblo cántabro-  no por voluntad propia, sino a modo de exilio forzoso ya que sus botas pesan demasiado!

 

Álvaro y Estela  necesitan también derechos para no ser menos que los demás, no quieren ser ni mejores ni tener más que nadie,  se conforman con tener LO MISMO.

 

Es muy cansado estar siempre peleando con las administraciones de turno: el ayuntamiento, las consejerías… para defender DERECHOS,  lo fácil es tirar la toalla e irte a lo cómodo, donde no tengas problemas ni carencias. Y, por cierto, aprovechando la coyuntura, ¡me gustaría saber si los respectivos alcaldes, a sueldo, han levantado algún teléfono para intentar buscar soluciones a los hijos de sus contribuyentes!

 

Se destinan cada año cantidades enormes o indecentes de dinero a presupuestar infraestructuras como: carreteras, centros de salud, ayuntamientos, mataderos insostenibles, polideportivos… todo para el medio rural y su desarrollo sostenible,  y bien está, ¡no quitemos méritos!; pero, seguimos fallando en necesidades  básicas como la educación, a la vista están los resultados, Liébana encabeza el ranquin en Cantabria en fracaso escolar.

 

Y, la cuestión entonces es ¿para qué tanto gastar en  macro infraestructuras, macro inversiones, programas leader europeos para el desarrollo rural, si lo que no va a quedar es gente?, los estamos echando de sus  casas y de sus pueblos! ¿Para el Oso Pardo?  o ¿Para el Lobo Ibérico? o, ahora muy de moda también ¿Para la gallina urogallo? Pues señores, ¡¡esos no necesitan ni mataderos, ni centros de salud, ni polideportivos ni carreteras!! Así que no malgasten más, ¡por favor!

 

Estela y Álvaro no han escogido dónde nacer, ni dónde vivir; pero, en pocos años, cuando lleguen a su etapa adulta, hay que conseguir que estos niños decidan apostar por quedarse en su pueblo, al igual que hicieron sus padres, sino algo estamos haciendo mal y, simplemente, habremos fracasado.

 

Y… ¿si es una cuestión económica?,  ¿de recortes?,  ¿de crisis? ….  ¿Por qué le recortas a Estela y a Álvaro que son los que más lejos viven del colegio? (17 km) y, lógicamente, no pueden hacerlo a diario andando dos veces al día.  ¿Por qué no recorta la consejería el transporte en zonas bajas de Liébana que perfectamente pueden ir sus padres con sus coches y en 2 minutos dejar a sus hijos en clase o, los mayores de la ESO pueden ir andando solos dándose un precioso paseo?

 

Pero no, ¡deshagamos lo que bien está! Y como lo que bien está es que todos tengan transporte, vamos a buscar otra solución, que las hay. Se me ocurren varias: ¿Por qué no comparten horarios pequeños y mayores (colegio e instituto) para evitar duplicidad en el transporte escolar? una práctica que siempre funcionó bien en Liébana.

 

O ¿Por qué no se destina una infinitesimal parte de todo ese enorme  presupuesto que tanto la CEE a través de sus programas leader como la Consejería de Ganadería, Pesca y DESARROLLO RURAL reparten cada año, para garantizar la igualdad de derechos en el medio rural? ¡Sólo unos céntimos de esos macro presupuestos, no necesitamos más!

 

Estela solo necesita un taxi escolar por las mañanas para  5 km de Dobres a Bárago -donde ya sube el autobús escolar-, y Álvaro lo mismo desde Pesaguero a Caloca; para el retorno aprovechan los taxis de Infantil y Primaria desde Bárago y desde Pesaguero respectivamente.

 

Estas son posibles soluciones que se me ocurren, supongo que habrá más. Es sólo una cuestión de voluntad y diálogo porque soluciones hay muchas.

 

Si no entendemos que EL DESARROLLO RURAL INTEGRAL,  es algo DE TODOS Y PARA TODOS, no hemos evolucionado nada en estas últimas décadas. Un buen ejemplo de ello son las ayudas compensatorias (no subvenciones)  que la CEE  reparte a estos medios rurales, ayudas que como su propio nombre dice, vienen a compensar los déficits de estas zonas para que, entre todos, las hagamos sostenibles y la gente no emigre. ¡No les regalan nada! les compensan por mantener el medio del  que todos nos gusta disfrutar, porque entre todos es posible, pero si la carga se la echamos a las espaldas de  los pocos que van quedando, se hace demasiado pesada y la balanza se desequilibra convirtiendo el medio rural en  insostenible.

 

Espero, al finalizar este artículo, haberos sensibilizado sobre  la otra cara cruda de la moneda, la que sólo unos pocos sufren. Para comprender  que no podemos ser indiferentes y que los derechos y las obligaciones son para todos, no los primeros para todos y las últimas para unos pocos;  porque si seguimos sembrando de esta manera lo único que vamos a cosechar  es una tierra inhóspita , de osos, lobos y gallinas! A los que estoy convencida , no les faltarán presupuesto ni derechos!

 

ECG