Lo que Sony nunca nos dió, lo que DC no nos permite y lo que Marvel nunca ofrecerá

Cuando se trata de pelis y comics, como en el resto de las artes, uno ha de ser capaz de situarse en el medio en el que se encuentra, y poder manejar las claves, pero dentro de cada ámbito, al fin y al cabo, en el fondo, está la tradición de contar historias. No es fácil. Pero siempre se ha hecho. Para transmitir lo que se ha hechos. Para constatar la capacidad de abstracción del ser humano. Para contar lo que no se debe contar, por los tabús o las reglas sociales de la tribu. O para, porque no, superar traumas y frustraciones, individuales o colectivas. Los expertos pueden decir cosas lindas, pero puede resumirse en que lo que no puedes, otro lo haga por ti, y esa es una buena razón para el surgimiento del concepto de superhéroe. Y ha impregnado el conjunto de manifestaciones artísticas, siempre con gran encanto popular, pero siempre minusvalorado como algo demasiado populachero, nada elitista, elegante o intelectual. Lo cual no impide que los comics puedan ser literatura o los animes o pelis del mundillo películas con todas las de la ley.

Dejando de lado el desarrollo en los cómics, cuando dieron el salto al cine, los primeros en ponerse en marcha, en períodos actuales fueron los de Marvel. Luego DC intentó seguir la senda. Y los que ni siquiera se pusieron de camino fueron los de Sony. Y es que, como todo, debes tener los derechos para poder transmitir ese personaje y esa historia en el séptimo arte. Y en tiempos Fox, esto es, Sony, disponía de los derechos sobre personajes tan importantes como los X men, los cuatro fantásticos o Spiderman (junto al multiverso que prefieren llamar el Spiderverso). Con todo eso podrían, tras los intentos, por separado, acabar haciendo cruces. Eso si, si bien los comienzos de los X Men de McKellen y Stuart como Magneto y Xabier con Synger estuvieron bien valorados, los cuatro fantásticos no llegaron a despegar. Y ni la trilogía de Raimi como la bilogía de Andy Garfield fueron acogidas como merecían, siendo despreciadas en el momento por un público que a saber lo que estaba esperando. Y en ese estado de cosas, aún teniendo planes para montar una especie de Universo Expandido propio, con sus propios puzzles, nunca se atrevieron, y, finalmente, acabaron por vender tanto a los cuatro fantásticos como a los X Men, como ceder, por lo menos temporalmente, a Spiderman. Es lo que nunca tuvimos, porque nunca creyeron que pudiera funcionar, y por la escasa confianza en un público que no sabe lo que quiere, y al que siempre hay alguien dispuesto a decírselo. Y en este caso, parece el duende verde (siendo un ratón) y es de Boston.

DC intentó seguir los pasos de Marvel. Y fracasó. Bueno, no, realmente. Sería un simplismo y darle la razón a los que en su momento pusieron todas las trabas en las ruedas posibles para que pudiera despegar ese universo expandido con el material de los comics publicados bajo DC. Y es que querían ponerse a tono muy rápido, y al correr no tuvieron tiempo de permitir películas individuales de presentación de los personajes por separado, esto es, con el nuevo enfoque que se le quería dar. Y para ello no servía ni las peliculas del Superman de Reeve ni el Batman de Keaton o Bale. ¿Y porque no? Porque la idea era que pudieran coincidir los personajes en un mismo espacio. Que pudieran vivir aventuras en un universo compartido. Hay quien habla del monopolio. Que hay una compañía que sólo se dedica a los puzzles y que ha debido hacer más de veinte películas para darle una digna conclusión. Dejando un reguero de directores frustrados en sus apetencias artísticas y en una calidad mediocre en algunas de las cintas. Es posible. El problema estriba en que todo esto no es nuevo. El debate entre industria y arte ya se dió sobre los comics y en la historia del cine, y sobre la calidad del cine de superhérores, no se le puede hacer el juego a los que lo quieren meter todo en el mismo saco. Si bien es cierto, que la crítica es necesaria.

Tras el caso sobre Zack Snyder tras aprovechar la muerte de su hija (por suicidio), Warner y DC quisieron cambiar los aires, para meter elementos exógenos de la tradición de DC desde los mares de lo que supuestamente iba bien en taquilla. Porque la gente del cine no está en la profesión para ser felices a los fans. Y es que ya en los años 80 y 90 entraron en las quebradas majors del cine, que hubieron de ser, muchas, vendidas de las manos de sus originales dueños (como es el caso de Fox a Sony, entre otras), para poder sobrevivir, empezaron a dirigir las compañías cinematográficas profesionales de la contabilidad y de la gestión de empresas. Dando igual que fueran de automóviles, de morcillas o de films. Y ese es un punto importante a poner, porque no es nuevo. Y dicen que en este sector, tradicionalmente minoritario y para orgullosos frikis, que van de la comic con de San Diego a otros encuentros, no daban lo suficiente para dos líneas completamente diferenciadas de superhérores. A diferencia de en los cómics, donde las marcas de DC con Marvel y otras conviven incluso hoy. Y la realidad pareció darles la razón, en tanto que las películas no parecieron funcionar, pero con salvedades importantes.

Cuando salió El hombre de hierro, Man of Steel, ese nombre, y no Superman, ya fue elemento de polémica. Y aún siendo una muy buena película, fue atacada por la crítica. Y con rivales mejor apoyados en la cartelera. Y era el comienzo de la nueva era de DC en cines, con Henry Cavill. Luego vendría Batman vs Superman, que empieza justo donde termina la otra. Y fue masacrada. Y recortada de manera no natural, dejando muy cojas muchas explicaciones que en el cine no se entendieron. Y contribuyeron al fracaso de la cinta. Fracaso con una recaudación que otras cintas del género en la misma época o muy poco antes se hubieran dado con un canto en los dientes por poder alcanzar. Relativismo. Y dependiendo del punto de vista del censor y jurado. Y luego, junto con WonderWoman y Escuadrón Suicida, llegó La Liga de la Justicia. Que fue la batalla mayor, mayor batalla. Querían dar un tono distinto, pero llegaron tarde, y quisieron correr los cien metros en 50 metros y en 3 segundos. Una proéza si hubiera salido como planearon. En un escenario ideal hubiera funcionado, pero, decían, el mundo estaba repartido y no había espacio para un competidor más. ¿O si?

Dejando momentáneamente el mundo del cine por el deporte, en el basket en los comienzos del siglo XXI, dado que seguía siendo un deporte menor y falto de apoyo y recursos a diferencia del todopoderoso fútbol, el señor presidente del Baskonia de Vitoria puso todos los obstáculos para impedir cualquier otro club de Baloncesto en el País Vasco, y, una vez establecidos, tanto en Bilbao como en Donostia, no pudieran, bajo el esquema de que en tan pequeño territorio no podrían subsistir en la élite del Basket tres clubes en la máxima categoría, como es la ACB, se dedicó a torpedear cualquier iniciativa. Perdió. Y los tres clubes estuvieron juntos en primera. Y si alguno ha descendido lo ha hecho por “méritos” deportivos. ¿Que tiene que ver? Que si no hubieran puesto piedras del tamaño de la Antártida sobre los bolsillos el camino hubiera sido otro. O si los directivos de Warner y DC no se hubieran arrugado y tirado por la solución fácil, que es la de destrozar tu producto y lanzarte a copiar el del otro. Como si la cosa fuera binaria, sin mirar el mundo de las pizzas a domicilio o de hamburguesas, donde hay más de dos, como todo el mundo sabe. Eso si, sin haber problemas en que haya complementos (batidos o helados) que pudieran ser compartidos o copiables. Como pueden ser las escenas post credito. Por ejemplo.

Tras el cierre de la etapa Snyder, y sabiendo como todo el mundo sabe, que el corte del director de la liga de la justicia existe y que sólo depende de la propia Warner para ser liberado, y que ha requerido menos esfuerzo que el Superman II de Richard Donner, del que nadie sabía nada y que tuvo un trabajo de chinos para reconstruir, siguen con un universo propio, pero fragmentado. Joker será una película propia, donde el futuro Batman de Robert Pattinson no tendrá cabida. O eso dicen. Donde cada película parece aspirar a ser autoconclusiva. Eso si, con un desarrollo de personaje, propio de las décadas de los 70 y 80. Lo cual es bueno, pero en los cómics no ha habido nunca problemas en cruzar personajes y, hasta las pelis del ratón, el grupo de superhérores más conocido y famoso era la liga de la justicia. No verlo en la gran pantalla, nunca más, parecería una gran desilusión para los fans. Vendrán Joker, alabada en Venecia y en Toronto, pero masacrada en Rotten Tomatoes, donde un 3 sobre 5 pueden ser, a la vez, un tomate fresco y uno podrido. Quien diría que Warner tiene mano en el accionariado. Y vendrán otras, dos como mínimo, cada año, en 2020 y 2021. Han decidido dar secretismo a sus proyectos, derivado de la experiencia pasada con los ataques de quienes creen que haciendo que dejen de ir a ver las pelis del “rival” va a hacer que vean más las propias. Una lucha a muerte, tipo madrid barça, pero con dc y marvel. Cuando, en este caso, todos debieran disfrutar de ambas, cada cual en su estilo, tono, y personajes. Hasta ahora, imposible. Y como consecuencia, DC y Warner, más allá del corte de la liga de la justicia, de Zack Snyder, que está terminado, y acabará saliendo, no tiene previsto ninguna peli coral. Y eso es lo que ya DC no nos trae.

Marvel ha cerrado la fase 3 de manera brillante. Las sombras quedan opacadas por la brillantez del gran puzzle construído. Los hay que se quejan que el puzzle debía haber sido más extenso, porque no ha dado tiempo a presentar películas personales de algunos personajes, o no las suficientes. Es legítimo. Pero es dudoso que una compañía hubiera aguantado antes de llegar a Infinity War y Endgame otras 10 películas. Puede que fuera insatisfactorio, pero hubo grandes películas, que mucha gente considera muy buenas. Pero ahora vendrá la cuarta fase y el puzzle habrá que empezar a construírlo desde, casi, cero, y ya comienzan los rumores, porque el cagarro que puede salir de ahí puede ser épico. Y pueden querer volver a meter a los clásicos, como Iron Man, recuperar a Spiderman de alguna manera y cosas que ni imaginamos, con tal de extender el manto de la tercera fase sobre la cuarta, o, porque no, adelantar parte de la quinta, al final de la cuarta, para introducir los ya comprados por Disney, como son los derechos de X Men sobre los 4 fantásticos. Y hay algo que decir, que es verdad, que en el equilibrio está la virtud. Marvel no nos va a traer pelis como Joker, donde no esté Batman. Se puede hacer una peli del Joker sin Batman, y que sea una gran película. Todd Phillips lo ha hecho. Y ese es el punto. Marvel nunca lo hará. Y es bueno complementarse, no imitar, no plagiar. Cada uno seguir su senda, y que el público vea. Siendo, sobre todo y ante todo, originales con el producto ofrecido.

En el punto medio está la virtud. ¿Cual es? Si salen muchos, demasiados personajes, puede ser un agobio. Y es tremendamente difícil hacer una película coral donde todos los importantes, los personajes, los superhérores, tengan el protagonismo y la dignidad requerida. Sobre todo cuando supeditas la conectividad sobre la historia que quieres contar. Unas pinceladas generales está bien, pero uno puede morir por exceso de azúcar como por su falta. Hiperglucemia e hipoglucemia son igual de letales. Por ello ir al otro extremo, donde no haya conectividad, no haya nexos, pueda darse a entender que viven en el mismo universo, pero eso sólo se demuestre en peluches que salen de fondo o en guiños como entradas de cine con cartel del estreno de Excalibur (1981), son, ambas, cosas que no llevan bien a traer el cómic al cine, si el producto ofertado, a largo plazo es sólo ese, renunciándose al punto medio. Y esa es la situación actual. Donde Sony no se atrevió a montar su propio universo y desmanteló lo que tenía. Quizás ahora lo haga con el Spiderverso, Venom y Spiderman mediante. Si no lo remedia Kevin Feige. DC trae películas individuales, sin importar el mañana, y sin que nadie se conozca a nadie. Y Marvel sigue con el macramé, perdón, el patchwork, metiendo sobredosis de personajes para mantener en alto el nivel. Pero, claro, eso no puede durar para siempre. Para los muy fans los personajes de cómics pueden ser infinitos, pero los populares y conocidos por el gran público no lo son tanto. Por ello las aguas, una vez desbordadas, en algún momento debieran volver a su cáuce. O no. Ya se verá. En parte depende de los estudios. Pero no sólo. También depende de los espectadores, no dejándose influenciar por modas o tendencias sobrevenidas de supuestos críticos y asimilados, que no son para nada inocentes. Saber seguir la senda que a uno le dicta el corazón y su mente. Y eso pasa por esperar que Spiderman con Tom Holland puede traer Sony, ver que Joker trae DC y ponerse a la cola a ver como tratan a Viuda Negra los de Marvel. Y a partir de ahí, saber distinguir lo bueno de lo mediocre. El espectador tiene más poder del que cree. Es hora de ejercerlo. Por el bien de los comics, por el bien de los superhéroes, por el bien del sector. Y, porque no, también para agrado de los fans.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.