Sudáfrica, Zimbabwe 2.0

Seguramente nadie pensó en que la reconciliación nacional pudiera llegar a su fin. Está claro que la gente piensa que cuando se ha llegado a una etapa de … paz, de tranquilidad, de relativa prosperidad, no es necesario seguir cultivando cada mañana esa flor que, sin agua y sin cuidados se puede marchitar, como las demás. Dar por hecho algo es una insensatez y una locura. Y hacia ese escenario se dirige una Sudáfrica en la que el chicle de la estabilidad ya no da más de si, y los odios ancestrales reviven y surgen producto de una crisis profunda, hasta ahora económica, pero si, también de valores, política y, si, también racial. Ser blanco, cuando estás en minoría, puede ser un crimen, si no mortal, si de envidia. Exprópiese!

Cuando vemos los presidentes de Sudáfrica vemos una retahila de cuadros que ya estaban en las negociaciones secretas de finales de los años 80, cuando Mandela y otros estaban en la cárcel. Presos. Pero hagamos memoria. Quien empezó a darles cuenta de los derechos que tenían los negros en África del Sur? Sorprenderá. Gandhi. Como abogado, líder de una minoría más minoritaria, pero que pudo cohesionarse pronto, abrió el camino a lo que pudieran hacer los negros después. Es curioso también señalar como un tal Sabino Arana, con motivo de las guerras boer, no se preocupaba de los afrikaner o ingleses, sino de la mayoría del país, dando igual si era originaria o no, cuestión que es discutible, pero no decisiva políticamente, y más en los tiempos en los que estamos, del Principio Democrático. Por otro lado, suele atribuirse al Congreso Nacional Africano, surgido a semejanza del Congreso Nacional Indio, la cáida del sistema del Apartheid, y no es verdad, fueron sobre todo los liberales de ascendencia británica, desde dentro del sistema los que propiciaron su fin. Los que abrieron la puerta a un cambio en el sistema, a la revolución, por la que se pudo colar el CNA, que obtuvo los frutos de una larga lucha. Son los que salieron en la foto. Y se llevaron de premio el poder político, más no el económico, como veremos.

Resulta interesante señalar que en los años 70, en la vecina Rodhesia, luego Zimbabwe, se gestaban cosas sorprendentes. Se dió una independencia, que Reino Unido no reconoció. Luego si, cuando fue para los negros. Y eso hizo a un tal Robert Mugabe ser especialmente suspicaz, siendo suave y diplomático, con los blancos. Tanto que con el nuevo siglo el autócrata expropió las granjas a los blancos. Se dirá que es asunto genético, desde los detractores de una determinada visión, que los negros no pueden ser agricultores de éxito, y eso seguramente no sea verdad. Pero la verdad es que en el país de Mugabe, si la crisis agrícola era una realidad, la medida hundió la producción. Porque razones? Investigue, pero puede ser cuestión organizativa, monetaria u otras. Tan es así que en 2015 pidió el retorno a los antiguos dueños, pero el daño ya estaba hecho. Y en 2017 el golpe de mano se pudo dar, con el fin del viejo reinado. Otra cosa es que el país con la inflación mayor del mundo pueda repuntar, eso está por ver.

Sudáfrica, comienzos de 2018. La presidencia de Jacob Zuma, el polígamo y corrupto presidente (que asombró y abochornó tanto como a Talleyranz con los Borbones, con aquello que … ya sabemos que los reyes roban, pero es que lo de estos … es de otra dimensión) llegó a su abrupto y precipitado final. En Diciembre ya habían celebrado un congreso del CNA, donde entre las medidas se proponía expropiar las tierras de cultivo a los blancos. Ha sido un pequeño partido a la izquierda del CNA quien lo ha llevado a cabo. Recordemos una cosa. Y es que en los 70 y 80 el CNA era surtido de armas por una Cuba que luchaba en Angola contra los sudafricanos que habían heredado el mandato de Naciones Unidas sobre Namibia, tras la salida de los alemanes, tras la Primera Guerra Mundial. Eran terroristas que cometían atentados, sangrientos. Era una guerra encubierta entre dos formas de ver el país. Con apoyos extranjeros, del lado del CNA. Y con boycott y embargos del lado sudafricano, sobre todo en los años 80, como todo el mundo sabe. Y que el CNA era marxista, y lo sigue siendo. Por tanto, piense como serán los otros, a su izquierda … y el asunto es que la propuesta lo es sin indemnización alguna. Están proponiendo para entrar en vigor en Agosto de 2018 la reforma constitucional que lo permita. Está, pues, a la vuelta de la esquina, esta medida confiscatoria de tierras.

Cyrill Ramaphosa, curiosamente, fue el jefe negociador de la parte del CNA con el entonces ministro Roelf Meyer, bajo el mandato del último Presidente blanco de Sudáfrica, Frederik De Klerk, que Mandela mantuvo de vicepresidente, junto a su futuro sucesor, Thabo Mbeki. Si, el que dijo cosas pseudocientíficas sobre un SIDA que mata a muchos africanos negros por falta de medidas científicas. Es curioso que el que abrió la puerta a la reconciliación sea quien cierre la puerta, pero como dijo Nietzsche, lo absurdo de un tema no es razón para su inexistencia. Quizás sea lo apropiado, en un régimen casi de partido único donde la oposición, identificada hasta reciente con el color blanco, como el de Hellen Zille, su última líder, que no ha sido todo lo brillante que se ha querido señalar, y que el público internacional ha dejado a su suerte, pensando en otros focos informativos más presentes y candentes.

Quien recuerda que entre 2004 y 2014 sobre un millón de blancos ha abandonado el país rumbo a Nueva Zelanda, Australia o Estados Unidos? Porqué será? O a quien le importa? O el alto nivel de paro juvenil en 2017, el creciente fracaso en su modelo educativo, el frenazo a las exportaciones … y, si, el fracaso agrícola, teniendo que importar alimentos. Y en esas circunstancias es donde entra la medida radical del CNA y de Ramaphosa. La clave es hacer un pais libre de gentes libres, no cambiar la bandera blanca por la multicolor, sin cambiar la mente de las gentes. Si, Invictus, gran libro y mejor película … pero es eso, es un momento, es emoción, y en el día a día no se vive de emociones sino de certezas, de realidades. Esa Sudáfrica de la que tanto se esperaba, pero que ha caido en la vía férrea que, con otros ingredientes, pero se sustenta en el mismo ancho de vía que tenía la Zimbabwe de Mugabe en los años 90. Un colapso, el sudafricano, que parte de la mentalidad de alguien, un colectivo, que antes de asumir sus propios errores y buscar enmendarlos, prefiere echar la culpa a un tercero, sea interno o externo de todos sus males, obviando la autocrítica, la crítica en general, tan necesaria, por otra parte. Cambair y liberar el alma es mucho más importante que liberar la patria, porque aunque más costosa, es más perdurable, una tarea más duradera e imperecedera.

Se solía decir que Sudáfrica sería un faro de libertad que iluminaría de Sur a Norte a África, y ni siquiera ha llegado a Nigeria, el otro foco, del que tanto se espera … y que ya tuvo su guerra de Bifra hace medio siglo, y ahora tienen a Boko Haram para recordar y añorar, tal vez, poqué no tuvo éxito. Si bien es cierto que el Congo Belga, la antigua Zaire, es un agujero negro sin solucionar, ahí está Botsuana, como modelo de éxito del que aprender … y claro, más allá de los imperialismos, que no tienen buenos o malos, sino peores y pésimos, ahí está China, para retornar al colonialismo a países enteros, en tanto que ofrece tres cosas, al menos, que no pueden ofertar los occidentales: no les importan un carajo los derechos humanos, y sus tratados comerciales no incluyen cláusula democrática, dos, que si tienen pérdidas, por lo menos de manera inicial, al ser empresas públicas, serán otras las que tapen a las deficitarias, y tres, si hace falta gente, como para hacer una gran presa o algo así, siempre pueden trasladar presos … digo, voluntarios, desde China, con sus guardianes, del glorioso ejército rojo, para custodiarles. Y esa amenaza está en países de África, a los que Sudáfrica debía haber llevado a la orilla de la Igualdad, Libertad y Fraternidad … en la que no creía, porque, de haber proseguido la guerra fría, se hubieran situado en el bando de enfrente, de manera nítida y clara. Y ahora se ve que si no pudieron, en dos décadas, hacer la labor hacia afuera era porque también han descuidado la tarea hacia el interior.

Sudáfrica debiera ser garante del derecho de las mayorías, y por eso el Apartheid, una auténtica democracia, pero tan sólo de unos pocos, estaba mal, sino también de las minorías nacionales, como es la gente, genéticamente, de color blanco. Si, es verdad, que el problema no debiera ser el color de la piel, sino cultural. Y el problema es ese, que del color se ha hecho una cultura, una cultura negra de revancha, finalmente, y quien sabe si acabe derivando en la guerra civil que no se produjo, por fortuna, a finales de los años 80, tal como pronosticaban algunos analistas. Tan es así, que el gobierno blanco proyectó una desconexión en dos partes. Una blanca con capital en Ciudad del Cabo, fundamentalmente … que es interesante recordar que Hellen Zille era primero alcaldesa y después gobernadora de la provincia … y que este comienzo de año 2018 corre el serio riesgo de ser la primera ciudad del mundo en quedarse sin agua corriente … bueno, si obviamos ejemplos por investigar, tipo Ankor Wat y así … impactante noticia, que seguro que ha tenido su trascendencia en asuntos menores, como la agricultura, seguramente.

Hacer una reforma constitucional para hacer posible que se expropien tierras a los blancos porque sí, como una presunta afrenta en diferido del Aparheid, como corolario a un régimen que ha ido tirando colina abajo el patrimonio económico y político de aquello que simbolizó Nelson Mandela es la realidad de un sistema no sólo de partido único, sino de una camarilla, un clan, una casta, que se amamantó de sus pechos, en la clandestinidad, y que no ha sabido o no ha querido transformar el país en una gran potencia, de base sólida y consolidada, en el siglo XXI … que aún le salva del colapso total sus grandes recursos naturales, pero que como se sabe y conoce, puede ser perfectamente una maldición. Como se sabe eso? Un dato de otro país marxista, como es Venezuela … 1998, 3’5 millones de barriles; 2013 2’5 millones; 2017 1’8 millones. Producidos. Sacados de la tierra. Y eso que es la mayor potencia con reservas probadas y certificadas de la Tierra. PDVSA, la empresa nacional, creada por el primer Carlos Andrés Pérez en la Venezuela Saudita de los 70, está en quiebra, por políticas extractivas, sin haber habido inversiones para su necesaria actualización. Este fenómeno, este principio, es el que puede aplicarse al caso sudafricano. Y ante todo, se camina hacia la improvisación, como la ilegal criptomoneda del Petro con Maduro, o el asunto de la expropiación sin indemnización. Pero, claro, es jugar con fuego, y el peligro es hacerlo sentado sobre un barril de crudo, con una cerilla en las manos. Un futuro negro que sólo augura peligros y situaciones difíciles. Y que sólo cuando estalle podrá, sólo entonces, abrir, de nuevo, los telediarios y noticiarios occidentales. Una lástima, en la que, sin duda, mejor que no la pueda ver un Nelson Mandela que sentiría vergüenza por lo que sus hijos están haciendo con su querdio país, Sudáfrica.

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