Kurdos: un pueblo frente al terror

syria-iraq-map-update-28-fc3a9vrier-2016A menudo se alude a la historia para hablar de los títulos que dice merecer tal o cual situación usada generalmente para eludir el compromiso actual, de hoy, de un pueblo, de una colectividad, de una sociedad que está entre el cielo y la tierra, sin nada que esperar pero con esperanza de vencer al miedo, al abandono, al desprecio, al deshonor del incumplimiento de las promesas, rotas por los que uno cría eran sus amigos, sus hemanos, sus protectores. Salir de esa zona de confort es muy complicado sobre todo si va contra el mainstream o va contra el simplismo y las simplificaciones con las que nos aderezan, sobre todo, las relaciones internacionales, y más cuando estas van más allá de la Europa Occidental que eran la Unión Europea a 15 estados miembros. Hablo de los kurdos, un pueblo valiente, decidido a hacer frente al terror con los fanáticos del Daesh, porque en ello se juegan su supervivencia. Ya han visto lo que ha pasado con los yazidies, el primer gran genocidio del siglo XXI, y ellos quieren ver crecer a sus hijas e hijos en paz y en libertad, como un pueblo más, que pueda encarar el porvenir con esperanza, con ilusión, con convencimiento de que construir, perseverar, es lo justo y necesario en el que escenarios como el descrito brillan por su ausencia. Hace demasiado.

Suele hacerse mención de la declaración Balfour, pero se olvida del compromiso contraído con el pueblo kurdo a finales de la primera guerra mundial y que la revuelta kemalista de Attaturk acabó soterrando … como el hecho de que el pueblo kurdo ayudó a los turcos con el genocido armenio. Ojo, al igual que la conquista de Irlanda no se entiende sin la participación de los escoceses protestantes que son la base sustancial de la actual (y provisional) mayoría en el norte de Irlanda, por ahora británico. La historia está ahí para aprender de ella, para investigarla y conocer como hemos llegado hasta hoy. Pero es que hoy, el pueblo kurdo lucha una guerra que, fundamentalmente es suya, pero que también es nuestra pues los ataques en occidente nos han involucrado en ella. Y que como dijo el papa Francisco, no es una guerra de religión, sino una (nueva) guerra por el poder.

Cuando los valientes soldados del pueblo kurdo se enfrentan a las amenazas que Daesh pone encima de la mesa tanto en Irak como en Siria es un frente de combate en primera línea, de un pueblo que vive allí, que conoce el terreno y que ha hecho avances significativos por retomar aquello que los terroristas habían asumido como propios en un combate en el que hay muchas línas que se cruzan y la explicación ofrecida es tan simple que resulta irrisoria, absurda y propia de un jardín de infancia. Es más que evidente que los rusos tienen intereses en apoyar al hijo de Hafed el Asad, entre otras razones, por su base naval, única en aguas cálidas y con acceso al mediterráneo. Por otro lado no conviene ignorar la operación aérea de Israel de 2007 en la que anuló el intento sirio de obtención de armas nucleares. O el acuerdo de defensa mutua en caso de guerra abierta con otros países con Irán de 2003, que de una u otra manera se ha cumplido y se ha obviado. Al igual que se ha obviado que si hay una guerra civil en Siria desde 2011 es porque hay o ha habido causas objetivas que la han desencadenado. Aunque ahora se prefiera mirar hacia otro lado.

Haciendo un breve paréntesis libio sobre el asunto, cuando estalló, también en 2011, había encima de la mesa un plan en implementación de la construcción de enormes barriadas para familias árabes en zonas de fuerte carácter bereber … esta arabización forzada que se puede ver en el mero hecho de que si quieres aprender el corán en un país árabe o musulmán sólo puedes hacerlo en la lengua árabe y si es fuera puedes en tu lengua vernácula, fue un detonante significativo, aunque olvidado, que desencadenó la revolución contra el tirano, contra Ghadaffi. Al igual que se olvida que en 2014 los tamazigh, en el Azawad, se levantaron con éxito en la mitad norte del estado de Mali contra la dominación del sur, y ha acabado mezclándose y ocultándose con el salafismo, al qaeda y demás familia, para permitir la intervención armada de Francia y España para derrotar, y apartar, a los bereberes, en una historia que “no interesa” en occidente. Porque “no interesa” contar en su verdadera dimensión. Se lleva todo a la geopolítica y la geoestrategia. Y no puede ser la (única) respuesta ni el (único) vector de análisis.

Si en Siria se alzaron en rebeldía contra Al asad fue por: gobirno autoritario y represivo, corrupción gubernamental y favoritismo en las privatizaciones, reivindicaciones de dignidad y democracia y violencia en la represión de las manifestaciones. Todo ello azuzado por la ola de las llamadas primaveras árabes. A cualquier observador serio de Oriente Medio podrá concluir que la carestía del pan o la captura del estado por parte de élites cleptocráticas en lo militar, económico o político es un mal propio de países árabes de la zona, no sólo de Siria, y aún con ello no es óbice para el noble intento de superar esos problemas en pos de un país mejor. Y en el fondo, cuando se quiera o se pretenda resolver el asunto de los refugiados la mente tiene que estar en que cuanto antes puedan recuperar su país, que es la parte esencial, que en más de 5 años está destruido por la bombas, el horror y el terror.

Rojava es la palabra que designa a la franja norte del estado sirio, en autonomía total en la práctica, tolerada por Al Asad, en tanto en cuanto no tienen los kurdos interés en invadir Siria, sino defender a su gente. Una zona fronteriza con la Turquía genocida, ahora también con los kurdos, y que ya en 1998/99 hizo una campaña intensiva con este pueblo, y ahora, aprovechando el presunto golpe de estado, ha reforzado una nueva línea de ataque ya previamente iniciado. Y es que Turquía pretendió quitar el aforamiento a los parlamentarios kurdos. En occidente se pone en cuestión esa figura, pero en realidad no es un privilegio, sino un derecho de un servidor, como elector, para la salvaguarda de mi electo ante cualquier arbitrariedad del poder. Erdogan ha acusado a 50 de los 54 escaños kurdos de los delitos peores que se les pueda ocurrir. Siguiente paso, a los concejales y alcaldes kurdos desposeerles de sus actas y nombrar desde Ankara nuevas corporaciones a dedo. Que no representarán a nadie, por supuesto. Cuentos viejísimos en el siglo XXI, contra un pueblo, que está repartido, en Turquía, en Irak, en Irán y en Siria, claro.

Cuando se habla del tablero sirio pues, se obvia que hay muchas partes y muchos intereses, y mucho macramé en el que situarse. Hay más de un opositor laíco. Y más de un opositor religioso. Y más de un grupo terrorista. Y Turquía quiere derrotar a unos pero no a otros. Y Rusia igual. No son sino partes con intereses, involucradas en la destrucción. Como los países del golfo que se niegan a acoger refugiados, pero fueron los donantes fundamentales y fundadores de los movimientos contra Al Asad, en más de un plano. Únicamente el papel de los kurdos es claro. Cuando estaban arrinconados en unos barrios de la ciudad de Kobani nadie se acordó de ellos, y cuando fueron repeliendo la marea lo hicieron con el sudor de su frente y las fuerzas de sus hombros en un combate cuya épica supera con mucho el que pudo existir en Stalingrado en 1942. Y cuando el pobre chico apareció en la playa turca se dijo que era sirio, cuando era kurdo, y se obvio que venía de la ciudad martir y santa de Kobani, donde occidente y los países árabes, y también Turquía, con quien comparte frontera, tienen mucho de lo que arrepentirse y por lo que expiar pecados con este noble, leal y combativo pueblo.

Cuando se habla del tráfico de crudo de los terroristas del Daesh suele mencionarse Turquía. Y es cierto. El afán del pueblo kurdo es sellar la frontera. Es el interés internacional, de la comunidad mundial el que debería dar soporte y apoyo a esta noble tarea, por más que le pueda molestar a Turquía y Erdogan, en relación con sus propios kurdos y su futuro como nación, con derechos civiles y políticos, individuales y colectivos. Sin resolver el problema turco con los kurdos jamás debería ingresar en la UE (bueno, y lo de la ocupación de un estado miembro, que lo dejamos para mejor ocasión). Con la Rojava en manos de las tropas kurdas se pone a Daesh en una situación tremendamente comprometida y sin acceso a mercados importantes. A fin de cuentas, son los kurdos los que han reducido el territorio en manos de daesh en dos intensos años de combates, y están en primera línea de combate en la lucha por retomar la ciudad de Mosul, en Irak, donde minorías cristianas que llevaban viviendo allí siglos, como los caldeos, han sido brutalmente masacrados por unos terroristas que no mueven y conmueven a occidente en la dirección correcta, sobre todo cuando un porcentaje superior al 80 de las matanzas asumidas por ellos es en países árabes e islámicos. Y que cuando atacan a occidente es fruto de su debilidad sobre el terreno. En muy buena medida por las acciones de los ejércitos kurdos. Y es su éxito y su intento de sellar la frontera con una franka de seguridad, la Rojava, entre Turquía y siria, la que ha decidido a los turcos de Erdogan a participar, a detener los nobles esfuerzos kurdos en pos de la humanidad que tenían entre manos. Si, ciertamente también los equilibrios políticos internos en Turquía han tenido que ver y van en paralelo, con el concurso de cierto partido de extrema derecha antikurdo …

Una solución duradera es necesaria para el pueblo kurdo en su conjunto y en cada uno de los países donde son una minoría significativa. Una solución que debe pasar por su reconocimiento, por sus derechos, por ser un pueblo cuya proyección hacia el futuro se garantice, que no va a ser socavada, con autonomía y autogobierno. Y afrontar los hechos de hoy, ese gran expediente de combate, una hoja de servicios excepcional, sin duda, y de lejos, la mejor que cualquiera de las partes puede poner encima de la mesa en los conflictos existentes hoy en Oriente Medio, y que debe mover y conmover en occidente a una reacción. Una mera anécdota, antes de concluir. Cuando Rusia se planteó bombardear Siria o no, Putin habló con Obama. Y le ofreció que si quería, y dejaba caer Ucrania y de apoyarles en su defensa de su soberanía, integridad, y derecho a hacer parte de lo que les de la gana, sin injerencia externa alguna, aunque eso suponga entrar en la UE y la OTAN, Rusia dejaría caer a Al Asad y a su régiman. Por supuesto EEUU no aceptó el chantaje y empezaron los bombardeos. Así pues, la cuestión es de lealtad a unos principios y valores. Algo que hemos descuidado y dejado de lado en occidente y la UE últimamente, sobre todo ante los hechos, día tras día, que sufre y nos transmite el pueblo kurdo, mensaje que se pierde por el camino y no llega a las noticias de la noche a los hogares europeos, salvo en pequeñas y ocasionales píldoras. Y urtando lo sustancial de la información. Debe cambiar. Debemos cambiar. Y dar pleno soporte al único actor que puede llevarnos a la victoria contra Daesh. Los kurdos, un pueblo unido contra el terror.

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