Captura del Estado

slide_35Aristóteles, por lo demás el protagonista involuntario e invisible de “El nombre de la rosa” de Umberto Eco, hablaba de la degeneración de los sistemas políticos como una cuestión natural. Se podrá decir que aquellos tiempos eran otros y que han pasado muchos siglos, pero el ser humano sigue siendo el mismo, y al Senado Romano ya se hacían campañas electorales, por lo que no deja de ser conveniente volver a leer a los clásicos. Sin duda la referencia, que podría haber sido otra cualquiera, viene en el sentido de calibrar con una medida más larga que la inmediatez los sistemas políticos y globalmente los marcos de convivencia, pues sin el gran angular, sin excluir elementos que para algunos mejor que queden fuera del encuadre, no se puede valorar la realidad, siempre compleja, siempre cambiante … pero siempre humana, terriblemente humana.

En verdad las historias, como con las pseudociencias, merecen comprobarse, en la medida de lo posible. Es más complicado, eso sí, dado que lo que en las ciencias llamadas naturales se puede hacer aislando un entorno estanco en la distancia entre el objeto de estudio y el sujeto del estudio, en las llamadas ciencias sociales objeto y sujeto es invariablemente el mismo: el propio ser humano. Siempre va a haber contaminación, por lo que la objetividad es imposible, por ello, la honestidad y la transparencia son valores de importancia suprema. Primero, por uno mismo, después por los demás. Si la memoria no es completa es complicado que pueda referirse uno a ella como íntegra, por lo que procede iluminar zonas que estaban ocultas u ocultadas al gran público.

La captura del estado supone que intereses o conglomerados de intereses ajenos a la realidad institucional y democrática pretenden mantener o aprehender para su beneficio estructuras públicas o privadas, sustrayéndolas del control público. Ejemplo de esto es España. Con el proceso de intentos democratizadores del siglo XIX se sustrajo de la vocación de servicio público a cuerpos como la Guardia Civil o al Ejército de sus funciones de seguridad, a orientarlas en defensa de un modelo concreto de relaciones laborales y de estructura empresarial. Cuando no se quiere que un marco regulador como pueda ser el estado caiga en unas manos que van a retirar el control de los grandes espacios de poder, o a transformarlos, o a repartirlos entre más manos, es posible una retirada del sentido ético y democrático en favor de una de esas degeneraciones aristotélicas. Y así, si, se puede hacer una guerra civil por ello.

Quien diga que el asesinato de José Calvo Sotelo el 13 de julio de 1936 fue el inicio de la guerra civil española es tan mentiroso como quien dice que era jefe de la oposición. Al igual que Leopoldo López en Venezuela, Calvo Sotelo era un líder de un partido secundario en el arco parlamentario. Y, hay que decirlo, el 1 de julio monárquicos españoles estaban en tratos con Mussolini (no olvidar que Alfonso XIII estaba exiliado en Roma, lo mismo que no conviene olvidar la comisión parlamentaria sobre el rey exiliado de las cortes republicanas de finales de 1931) para la compra de armas … la suma es obvia, para una guerra en España. Pues lo que se enfrentó al Frente Popular fue el Frente Nacional Contrarrevolucionario. No conviene olvidarlo. A quienes propugnan la captura del estado les molesta cualquier solución de compromiso. Prefieren polarizar las sociedades, un enfrentamiento y apostar por el bando en el que sus objetivos se puedan conseguir.

Un ejemplo de captura del estado? Los batallones de trabajadores forzados. Si, en España hubo Campos de Concentración. El de Miranda de Ebro llegó a estar en manos de nazis a principios de los años 40. Si, a los perdedores de la guerra civil se les obligó a ser trabajadores esclavos para grandes empresas, algunas hoy existentes, para … abaratarles el coste de sus infraestructuras, viales públicos y demás. Y no, a diferencia de Alemania, la lectura crítica de la vertiente económica de la guerra civil, antes, durante y después de la misma, tal vez en parte porque la legitimidad y las ganancias del actual estado de cosas provienen en parte de la legitimidad derivada del 18 de julio de 1936. Lo cual es un problema, porque en el resto de europa la democracia se sustenta en una clara lucha antifascista, es decir, lo contrario que en la realidad española. Por ello quedan bastante curiosas algunas disposiciones de la vigente constitución española, que una interpretación restrictiva y como si fueran las tablas de la ley de dios, da igual que si bajaron del sinaí o del oreb, hacen algunos, sin entender, que la constitución no se termina ni en el artículo 2 ni en el 8, que todos y cada uno de los artículos y disposiciones son igualmente válidos. O criticables. Siempre que se sea consciente del método de reforma, incluso, se pueden cambiar. España ya lo ha hecho un par de veces. Sin contar con el pueblo, eso sí.

La captura del estado presupone que el pueblo en general es incapaz de afrontar sus propios destinos. A semejanza de lo reflejado en la novela “Lo que queda del día” que expone una realidad entre señores y criados de la Inglaterra de los años 30 previos a la Segunda Guerra Mundial, exponer y poner en cuestión que los ciudadanos no están preparados para las grandes cuestiones nacionales y europeas, o incluso mundiales, es un riesgo en el que muchos cayeron entonces. Afrontar esa situación desde la defensa de los derechos humanos, no caer en la trampa y no abandonar el ideal democrático es un valor que hay que reconocer a algunos. Como a los miembros de EAJ/PNV, como lo demuestran los numerosos testimonios existentes en las figuras de Jose Antonio Aguirre, Manuel de Irujo, Francisco Javier de Landaburu, Fortunato de Aguirre, Julio Jauregui, Sir Ramón de la Sota y tantos otros. Aún en los ambientes más turbios y cargados es posible, aunque no sencillo, mantener la dignidad de unos ideales, por más que no sean la corriente mayoritaria o más popular.

En España no hay una gran tradición democrática. Y la mentira ha campado por su anchas demasiadas veces. La mentira como arma política. Resulta curioso que durante el bienio progresista que le llaman entre 1931 y 1933 las derechas hablaran todo el rato de reformar una constitución republicana que no era de su agrado. Con el voto de las mujeres encima de la mesa lograron entrar en el gobierno en el llamado bienio negro, en el que, sorprendentemente, se olvidaron de iniciar cualquier reforma de la constitución. Era su programa, y se suponía que para una mayor convivencia, una mejor, la base debe ser ensanchada, desde el disenso hacia el consenso. Disentir no es malo. Encauzarlo mal es lo pésimo. Que el descontento no se transforme en un acuerdo entre diferentes. Y eso se evita imposibilitando que se produzca, que se pueda producir, un acercamiento de posturas. Con un plan de sustracción desde arriba de cualquier posibilidad de control democrático de las instituciones, y desde las instituciones de la realidad empresarial y sindical. Demonizar y desprestigiar lo político, lo de todos, es un camino que nunca suele fallar.

<<Cuando las instituciones son fuertes los ciudadanos castigan a los políticos con su voto apartándolos del poder, cuando las instituciones son débiles los políticos castigan a los ciudadanos que no los apoyan. Cuando las instituciones son fuertes los políticos compiten por el apoyo y el respaldo de los grupos de interés, cuando las instituciones son débiles los políticos crear y controlar los grupos de interés. Cuando las instituciones son fuertes los ciudadanos exigen sus derechos, cuando las instituciones son débiles, los ciudadanos piden favores. >> (Jorge Dorta) Es una reflexión pertinente de lo que sucede cuando se produce una captura del estado en una sociedad, en este caso, la española, que conviene atajar. “Captura del Estado” en la que compañías e individuos con poder, someten y corrompen las instituciones regulatorias, judiciales y políticas de un Estado para su propio beneficio.

Una captura de estado que puede producir populismos de derechas o de izquierdas, dictaduras totalitarias de derechas o de izquierdas. Puede haber muchos ejemplos de esto en la historia, pero es evidente, por ejemplo, que la Venezuela de la cuarta república y la de la quinta comparten bases sustanciales que han permitido la deriva al actual estado de cosas. O que la República del Ecuador de la revolución ciudadana sigue teniendo prácticamente la misma estructura económica que antes de producirse, y que la gran mayoría de la misma sigue en manos de la misma familia que sigue controlando el puerto, privado, de Guayaquil. Eso si, ahora, el pueblo, no le otorga ya el poder político a ellos. Como creían que era natural que sucediera. Una realidad, que, en España, se ha sustanciado, por ejemplo, en la falta de una ley de transparencia digna de tal nombre, y que fuera prácticamente el último estado europeo en poseer una ley con tal nombre. En la fallida XI legislatura fue el grupo vasco de eaj-pnv el que puso encima de la mesa la necesidad de transformar la ley franquista de secretos oficiales en algo más homologable al escenario europeo contemporáneo. Que duda cabe que los pilares de la bruma y del oscurantismo favorecen el mantenimiento e impulso de un modelo de captura del estado.

Ante esto cual es la respuesta? En el caso de los vascos, la respuesta es sencilla, y es una lucha que ha tenido muchos escenarios, pero de manera satisfactoria, nunca, por muy fino que haya sido, y a punto de la pérdida total, un hilo de continuidad foral, que es lo mismo que decir nuestro modelo propio de democracia. No, no hay un sólo modelo de democracia. Y no puede haberlo porque somos diferentes en el mundo. No se puede homogeneizar una misma idea de democracia para todos en la práctica. Los ideales si se pueden consensuar. La aplicación, tiene que ser cosa de cada nación. Y en el caso de España, como estado, sin duda, para superar cualquier veleidad de captura de estado, la respuesta, es más política. Dignificar la lucha política, desde la discrepancia entre diferentes concepciones y conceptos, ser capaces de hacer un diagnóstico compartido. Saber que los intereses particulares o de clase, personales, son menos que el colectivo. Que los privilegios de unos pocos no puede ser en perjuicio de la mayoría. Y no confundir diferentes sistemas con privilegios, porque eso es tan antiguo (y equivocado) como la revolución francesa. No hay un sólo faro de libertad y fuente de derechos humanos. Hay más.

Afrontar el reto de reconstruir los consensos desde abajo, reconociéndose plural, compuesto, el estado más pluricultural, plurilingüístico, plurinacional de la Unión Europea debe ser un valor. Abandonar la concepción centralista, uniformizadora, que es el cáncer que la captura de estado trajo en el siglo XIX, creando una realidad nueva que antes jamás había existido en España. Ser capaces de reconocer el valor de la política. Como? Elevando el nivel del debate. Empoderando al ciudadano. Huyendo de populismos, simplismos y simplificaciones. La realidad es compleja y cambiante. Comprender la realidad, en profundidad, para que la gente pueda hacerse cargo de su propio destino, como tiene derecho, con su voto. No sólo cada 4 años, sino más a menudo. Consultas, Referéndums, revocatorios, abrogatorios y otras figuras deberían ser de conocimiento común y de uso anual. Y en unas elecciones, sean de la clase que sean, no puede molestar incluir una o dos urnas más para que el pueblo sea partícipe de las decisiones más sensibles. Lo crean o no, todo esto, está incluido en la vigente constitución española. Aunque no se cumpla sino lo que interesa a los favorables a la captura del estado por parte de algunos pocos. Las puertas giratorias no son una muestra de la corrupción de la política, sino de la captura del estado por parte de instancias y grupos que se sitúan fuera del ámbito de lo institucional. Abrir el angular para comprender.

Es un reto serio, el de luchar contra la captura del estado. Porque no tiene que ver con el cambio de las estructuras, por lo menos, a priori, sino con una salvación del alma. Empoderar a la gente para que sea consciente de su poder, de sus derechos y libertades, y que sea esa persona la que decida en paz cual es su propuesta, para el y el colectivo. Convenciéndola de sus responsabilidades, obviamente. Porque no hay derechos sin deberes. En lo individual y en lo colectivo. Y a partir de esa realidad cívica, se podrá construir, desde un diagnóstico realista, respetuoso y justo, un marco democrático en el que nadie sea capaz de engañar al prógimo, y sea muy difícil que la mentira sea un arma política. En el que gobernantes y gobernados se digan siempre la verdad. Con transparencia, honestidad. Somos humanos, y por ello, fallamos. Siempre pasará. La cuestión es minimizar el riesgo, y en eso si que podemos ponernos manos a la obra. Desde la humildad, reconociendo que no lo sabemos todo, pero desde la voluntad de buscar lo mejor, para nuestro barrio, nuestra comunidad, nuestro pueblo, nuestra nación, nuestro estado, nuestro marco regional de referencia (la UE en nuestro caso) se puede apostar por un mundo mejor y más justo. Y si, más humano. Porque no. “Independiente siempre, aislado nunca” (Emilio Visconti)

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  1. jlgf15

    Denuncio públicamente que en FRANJA DEL PENSAMIENT LIBRE sólo puedo publicar yo. Queda registrado. Moreno Alles, como notario de “liebanizate” podrá aclararlo a los intrusos que lo han hecho e incluso persisten.

  2. altamira300

    En la sección “CATEGORÍAS” aparece FRANJA DEL PENSAMIENTO LIBRE y ahora entiendo que hasta hace un tiempo, si quería leer una publicación de José Luis Gómez Fernández, haciendo clic sobre ella, tenías acceso a sus escritos. Constato que ahora salen más autores y no entendía el por qué. Me gustaría aclarar si se puede usar, por cualquier colaborador cualquiera de dichas categorías. Creo que Carlos Moreno debiera aclararlo.

    • hanskarlperez

      Antes de eso, que explique la constante contraprogramación durante un tiempo con textos vacíos de contenido justo despues de haber publicado yo …

  3. altamira300

    En cuanto al texto “CAPTURA DEL ESTADO” escrito por hariskrlperez (espero sea correcto) me ha gustado mucho, y aunque sólo fuera por el último párrafo, merece mi ponderación y con su permiso voy a tratar de compartirlo en mi muro.

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