Oiga, a mi no me mire, que tiene el brexit que se ha buscado!

europe-according-to-britainSu majestad británica es de las duras, aún pasados los 90 años de edad. Le gustan los debates, y eso es saludable. Tal vez le gustan los debates sobre aquellos temas que le puedan interesar (y sino, que le pregunten al recien llegado Tony Blair en el asunto de la princesa del pueblo, cuando hubo que ir a enterrarla). Ha preguntado que le dieran 3 razones de peso sobre porque Inglaterra debía seguir en la Unión Europea. Y no hay sólo 3, hay muchas más. Aunque ya no sea más que un ejercicio teórico de interés politológico, dado que Inglaterra, y, lamentablemente, Gales también, han decidido salir de la Unión. Escocia e Irlanda del Norte, así como Gibraltar, han decidido permanecer. Y así tiene que ser, aún cuando algunos se habrán quejado que no todos los europeos han votado una decisión que nos implica a todos.

Si, han votado mayoritariamente marchar. No, no han sido todos. Si, los votos se cuentan por naciones. Porque son 4 naciones las del Reino Unido. Lo dijo David Cameron, el que acordó con Sir Alex Salmond el referéndum escocés del 18 de septiembre de 2014, en el que el NO ganó al SI a la independencia por un 55% frente al 45%. Con una amenaza clara, que si salía el SI serían fulminantemente expulsados de la UE. Y el pueblo escocés es un pueblo europeísta, más cercano a pueblos celtas y nórdicos que a los ingleses con quienes comparten isla. Y la promesa de permanencia en la UE si salía la negativa, 2 años después se ha puesto en cuestión, por lo que se impone un segundo referéndum de independencia. Es lo justo. Escocia ha votado por un 62% permanecer en la UE. Hasta en el subgrupo de los conservadores ha prevalecido el deseo de ser parte de la Unión. Y es un deseo que debe respetarse, y parece que la única forma será como una nación con un estado propio. Gracias Sir David.

David Cameron pasará a la historia como el descuartizador del Reino Unido. Como el Primer Ministro que perdió Irlanda del Norte y Escocia. Y lo habrá hecho porque, además de demócrata en las formas, por no enfrentarse a la división dentro de su partido, con ideas coherentes y un proyecto sólido, buscó una huída hacia adelante, en la que entre el susto o la muerte, los ingleses han apostado por la muerte en el día de Halloween más extraño de la historia. Como una sanjuanada en febrero. Y es que Sir David apostó a hacer chantaje a todos los europeos con un status especial cuando ya tienen demasiadas excepciones y no debió haberse negociado con ellos lo más mínimo. Hay otro victorioso desolado. Del que Sir David quería huir de su proyecto populista y de cartón piedra, y encima reconocido mentiroso tras la votación. Nigel Farage, la Rosa Díez británica. Su único proyecto era, decía, el de la independencia. De Bruselas. En realidad, es apostar por la dependencia. Ya se verá. Una política, la del partido conservador, miope, táctica se ha cargado el futuro del Reino Unido. A aprender de la lección en cabeza ajena.

Irlanda del Norte era en 1973 el territorio más euroescéptico del todo el Reino Unido. No soportaban la que hoy han difundido como tiranía de Bruselas, y pasaban sobre todo por el ingreso de sus vecinos católicos del sur en el club. Los británicos siempre tuvieron la mentalidad de club. Por eso pasaron voluntariamente del mercado común en 1957. Sir Winston Churchill fue sobradamente europeista … en la segunda mitad de los años 40, cuando no era Primer Ministro. Cabe recordar que en los años 50 y 60 tanto Adenauer como De Galle ejercieron su derecho de veto al ingreso de los brtánicos en el grupo europeo del mercado común. Un ejemplo de porqué. Cohete Arianne, lanzador europeo para alcanzar las estrellas y colocar cosas en órbita por nosotros mismos, sin depender de otros. Era idea francesa, los alemanes no lo vieron claro, y los británicos se opusieron. Claro, tenían a sus primos yankees para prestarles cabo cañaveral y sus cohetes Atlas. A día de hoy es el momento en el que los rusos están en Korou, la base europea aeroespacial en la guyana francesa y los americanos aún no han dado con la fórmula para sus propios lanzamientos. Sin esa visión europea y europeista, a pesar de los británicos, no tendríamos los instrumentos de futuro, en el ámbito espacial, y en otros. Irlanda se ha beneficiado de los ingresos de la UE, como su hermana del sur, siendo receptor neto todos estos años. Y no ha sido en valde. La prosperidad europea ha llegado a Irlanda. Pero no sólo en eso ha sido importante.

Cuando hay fuego, las cenizas tardan en apagarse. La larga guerra en la isla ha producido muchas y dolorosas bajas. Han sido los programas peace y la mediación comunitaria factor importante, aunque desconocido, en la pacificación entre republicanos y unionistas. A veces la labor callada es más eficaz que la promocionada y publicitada. Tejer complicidades, a un momento como el actual, en el que las instituciones de Irlanda del Norte funcionan, las torres de vigilancia y los muros y puertas de separación entre barrios empiezan a ser asunto del pasado, y no existe una frontera física dentro de Irlanda. Y ahora, con el presunto Bréxit la propuesta es volver a erigir muros, fronteras, eliminar las ayudas por la paz, y las ayudas a la agricultura, industria y comercio. En un territorio en el que el Reino Unido no invertía eficazmente, y se hundía en la pobreza más allá del cinturón de Bélfast y allí también cuando la industria naval se hundió, primero en beneficio de los polacos, y después de los surcoreanos. Si esa es la propuesta, salvo los más entusiastas unionistas, que hicieron campaña por el Brexit, la única opción que tendrán encima de la mesa será la de la reunificación de Irlanda, dado que una Irlanda del Norte independiente no parece, en principio, una propuesta viable. Dentro del marco de la UE, tal y como han votado en las urnas.

Sir David Cameron es el mismo que en 2010 antes de ser primer ministro intentó saltar las normas y hacérselas saltar a polacos y checos con tal de que no ratificaran el tratado de lisboa, lo cual pudiera ser delito de prevaricación en cualquiera de los estados miembro. Ese Sir David que sacó al partido conservador del Partido Popular europeo por miedo al UKIP, que ahora queda vacío de ideología, y se tendrá que buscar algún otro ámbito (tal vez la radicalidad contra la inmigración y el nacionalismo inglés o gran-inglés). El que sepa un poco de la UE sabe que la soberanía no se cede, sino que se comparte, con mecanismos como el RePer, que en varios niveles, prepara las reuniones de consejo de ministros y de jefes de gobierno y estado. Sabrá que en las instituciones internacionales se actúa como bloque, especialmente en el FMI o la OMC. Que le pregunten a Suiza o Noruega por su papel en ambos organismos, frente a la UE. Reino Unido se inventó la EFTA, a la que tal vez vuelva. Es una opción que no han contemplado los pensadores de la prensa. Aún. Querían libre comercio, no integración. Y el mundo contemporáneo necesita una Europa integrada, según su voluntad, si quiere ser algo en el mundo, si quiere ser relevante, y ser tenida en cuenta.

Cuando hablo de chantaje es importante tener en cuenta las propuestas del señor Osborne, miembro del gabinete de Sir David, en el que abundaba en la tésis de que Europa debía competir con salarios bajos, seguir el modelo de Asia, concretamente de China. Y eso no se puede tolerar. Europa gasta, mejor dicho, invierte, el 40% de lo que supone el modelo de Estado de Bienestar en el mundo. La crisis lo ha atacado ferozmente, pero sigue estando en pie. Es nuestro faro de esperanza de un mundo mejor en el que nadie se quede atrás, todos tengamos la oferta de una sociedad solidaria, que se comprometa con el bienestar común, con el bien de todas y todos nosotros, en el que no haya grandes distancias entre los menos ricos y los más pudientes. Y si eso supone bajar un par de peldaños en el poder efectivo en el mundo, coyunturalmente, o para largo, es un riesgo que hay que asumir. Porque el modelo europeo es nuestra seña de identidad. Una europa cohesionada que avance hacia su unidad de distintos, muchas naciones, muchos pueblos, con su derecho a gobierno propio, pero con grandes líneas en común. Por el bien común, como ha sido el acuerdo sobre la reordenación ferroviaria en europa, que ayudará no sólo al comercio y la industria, sino a las y los ciudadanos de europa.

Seguramente hay otros ámbitos además del financiero, comercial, industrial… la cty sufrirá, tal vez, en beneficio de las bolsas de Amsterdam y Franckfurt. Europol es muy importante en la lucha contra cualquier clase de crimen, y dejará de asistir al Reino Unido. Como dijo el presidete de la comisión europea, fuera es fuera, con todas las consecuencias. El golpe contra la Premier puede ser brutal e irrecuperable. El asunto es geoestratégico también, pues Europa, con sus diferencias en el pasado, debe y puede ser un espacio de unidad propio, en el que las injerencias externas, vengan de donde vengan, los imperialismos, lo cometa quien lo cometa, sean neutralizados y se los obligue a retirarse por donde han venido. Es el espacio en el que nuestros hijos y nietos deberán vivir y convivir, nuestro horizonte europeo, nuestra aportación al mundo civilizado. Un espacio de paz, en el que, a diferencia de otros siglos, la convivencia y las luchas políticas y económicas han sucedido a décadas y siglos de conflictos, de guerras, entre europeos. Ahí la historia hasta 1945 se explica sóla. Europa se construyó como espacio de paz y convivencia y ha cumplido su función. Ahora Inglaterra la desprecia. Allá ellos.

Sir David ha, seguramente, partido por la mitad el Reino Unido. Si, ciertamente, aún hay que convocar un referéndum de independencia en Escocia y otro de reunificiación en Irlanda del Norte, pero no parece arriesgado decir que los argumentos en favor de ambas posturas son sólidos y de peso, y corresponden con garantizar la viabilidad efectiva de lo votado por ambos pueblos, por ambas naciones, en el referéndum sobre permanencia o salida de la UE. Australia es una nación dependiente en lo internacional. Depende de la seguridad de una flota que tenía el Reino Unido y que durante la Segunda Guerra Mundial fue sustituída por la de Estados Unidos. Y esa dependencia se refleja en el comercio. Si pensamos seriamente que el futuro de Reino Unido puede pasar por la Commonwealth es practicar una geopolítica propia de los años de entreguerras, o peor, del siglo XIX. El antes conocido como Imperio Británico tiene sus dinámicas, y no hay más que ver las balanzas comerciales del Reino Unido que la gran mayoría de comercio era con diferencia con países miembros de la UE, que es algo que ha puesto graciosamente en riesgo. Aunque no hay que desesperar. No es razonable que desde las puertas abiertas del mercado común se vaya a un boycott como el que propugnó Napoleón hace 2 siglos. Un termino medio habrá. Aunque es indudable que la salida de la UE hará a Inglaterra y Gales, las dos naciones restantes del Reino Unido, mucho más dependientes de Washington y de Estados Unidos.

Sin duda la democracia es la democracia, y la gente asume, o debe asumir lo que vota. Y los que no acudieron a votar por la razón que sea, no tienen derecho a quejarse como los que fueron a votar y perdieron. Aún así, un movimiento de decenas de miles de personas ha solicitado debatir repetir el referéndum. Seguramente no sirva más que para un debate en la cámara parlamentaria, en el peor momento posible: está tan viejuno que debe asumir unas reformas estructurales tan graves como costosas para el funcionamiento, ahora que van a tener que redactar cientos de leyes y normas que sustituyan a las comunitarias. Como es una situación nueva, se irá haciendo el camino al andar, pero sería de esperar el menor tiempo posible, por el bien de todos. En el caso de Inglaterra y Gales, pero también en la permanencia de Escocia e Irlanda del Norte, un derecho transicional para ir al status definitivo sería lo mejor. Puede que muchos británicos no sepan que es y supone la UE. Ahora, cuando no la tengan, lo sabrán y serán plenamente conscientes. Porque este asunto, se lo han buscado ellos. Y, obviamente, no habrá habido brexit. Porque ya no habrá más Reino Unido, y sin britain, brexit es imposible. Se irán los ingleses. Y los galeses. Una pena.

Ahora, una vez fuera los ingleses, se irá el presunto freno a las aspiraciones de una unión más perfecta y más fuerte, que complete el euro como momeda refugio para la especulación monetaria, como valor seguro en el comercio, interno y externo. Una Unión, a la que le falta un liderazgo claro, líderes con proyección, una épica que encienda el corazón de los europeos en este caminar hacia una trayectoria común, porque juntos, somos más fuertes. Siempre que queramos ir juntos, con persuasión y no chantaje, con la fuerza de la convicción, y no de la ley y el garrote. Con la voluntad de ser sinceros, honestos y cumplir los acuerdos pactados. Y que entren en vigor. Sin el lastre inglés se verán las verdaderas y sinceras voluntades de todo el mundo. Y ójala se pueda recuperar el espíritu de grandes hombres como Alcide De Gasperi, Henry Spaak, Helmut Kohl, Jacques Delors u Olof Palme. Entre otros muchos. Una europa que ilusione, con valores, con convicción, de unión en la diversidad. Es, seguramente, nuestra única opción, aunque en este mar turbulento, no seamos capaces de verlo. Hay razones para ser europeistas, y para seguir en la UE. Aunque, actualmente, los debates tienden a simplificarse y eso no es bueno. Y dificil resumirlo a 3 humildes argumentos.

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