Yo que aposté por el proceso bolivariano …

Venezuela's President Nicolas Maduro (R) shakes hands with former Spanish prime minister Jose Luis Rodriguez Zapatero in Caracas, Venezuela May 18, 2016. Miraflores Palace/Handout via REUTERS ATTENTION EDITORS - THIS PICTURE WAS PROVIDED BY A THIRD PARTY. EDITORIAL USE ONLY.

Venezuela’s President Nicolas Maduro (R) shakes hands with former Spanish prime minister Jose Luis Rodriguez Zapatero in Caracas, Venezuela May 18, 2016. Miraflores Palace

Venezuela es un país rico, con recursos, con una situación geoestratégica envidiable, y envidiada. Suele decirse que el crudo que sale en los superpetroleros de los paìses del golfo, con el riesgo que supone el pasar por los estrechos de Ormuz en la República Islámica de Irán supone 45 jornadas de navegación, pero hacerlo desde la faja del Orinoco supone escasos 5 días hasta tomar contacto con las refinerías estadounidenses de la costa sur del bajo vientre caribeño, entre Texas y la Florida. Sirva el ejemplo de la importancia sustancial, que, dicho sea de paso, la empresa, subsidiaria de PDVSA, la CITGO, jamás bajo la quinta república ha dejado de suministrar crudo chavista a los Estados Unidos de George Bush junior. Por más que oliera a Azufre aquél día en Naciones Unidas.

A veces se afirma que la historia de Colombia y Venezuela van en paralelo. Habría quien diría que no es ninguna una nación, sino una parte de una mayor nación, la formada por ambas, separadas al nacer a comienzos del siglo XIX, personalizado en dos grandes hombres de la época (con permiso de los narrado en “Españoles que no pudieron serlo”) como fueron Francisco de Paula Santander y Simón de Bolivar, de orígen bizkaino. Desde el bogotazo de 1948 hay puntos en común. La democracia en Venezuela tras la constitución de 1961, que el pueblo no votó, se acordó en la finca denominada “punto fijo”, la quinta propiedad del más tarde presidente copeiano Rafael Caldera, el acuerdo bipartidista, con un pequeño partido izquierdista consentido que jamás subía del 5% de los votos. Sería lo que Tom Wolf llamó la “izquierda exquisita”, lo cual es curioso porque parecido término fue asumido por gente de izquierda radical. En Venezuela hubo guerrilla, y se afirma que agentes del terrorismo internacional como Posada Carriles fueron previamente agentes de seguridad en aquella Venezuela que apostó por los mismos métodos bordeando la legalidad que se usaron en Vietnam pocos años después. Una democracia que cambió, en parte, con la llegada del adeco CAP.

En 1974 comenzó el primer mandato de Carlos Andrés Pérez, con lo que se llamó la Venezuela saudita. Fue el boom del petróleo y los ingresos se incrementaron para el estado venezolano, en una época de crisis por el asunto en Israel y el boycott de algunos países árabes, cuando la OPEP aún tenía fuerza decisoria sobre el precio del crudo. Con la excusa palestina de por medio. La cuarta república era, en el marco de una américa latina (término imperialista de origen francés en el siglo XIX, pero alegremente asumido por gente que presume de antiimperialista) trufada de Stroesners, Pinochet, depuestos Joao Gulars o Salvador Allendes, y dictaduras casi de contínuo como en la peronista Argentina. En ese panorama, sin duda, lo más democrático, era la Venezuela que inspiró marcos de derechos humanos y la carta democrática de la OEA. Algo de ello acabó saltando por los aires en 1989 con una rebelión inesperada que terminó en una revolución, la última del siglo XX y la primera del siglo XXI.

Seguramente no tenga que ver, pero desde el uso masivo del petróleo, a semejanza, en parte, de los países del golfo, pero con un aire más caribeño, el esfuerzo innovador e industrial no fue potenciado en la medida de lo necesario en la mente del trabajador venezolano o en la visión estratégica de futuro del empresario en Venezuela. Y esto es muy anterior al caracazo. El 28 y 29 de febrero de 1989 se adoptó por el gobierno de Venezuela un ajuste espectacular de parte del FMI, entre otras cosas, con una subida a final de mes del precio de los transportes, lo cual dejó en tierra a una gran cantidad de empleados con dificultades de llegar a final de mes, sobre todo aquellos que vivían en los estrarradios de las grandes ciudades, en los cerros. Y la locura se desató. Y ese fue el comienzo de todo. Ya había una rebelión interna en el ejército, confesado por el propio Hugo Rafael Chavez Frías, que cuajó el 4 de febrero de 1992 en un golpe de estado que estuvo a punto de triunfar. Luego hubo otro aeronaval en octubre, que suele olvidarse. Al igual que, en febrero de 1992 falleció el hijo del delegado del gobierno vasco ante caracas, un asunto aún por dilucidar.

El golpe de febrero de 1992 fue cívico y militar, aunque la segunda pata era la más importante. Más allá de las decisiones estratégicas que truncaron el hecho de la victoria coyuntural, el que saliera un jóven teniente coronel asumiendo las responsabilidades de lo hecho, afrontando lo que tuviera que venir, y prometiendo que de ese punto en adelante las cosas cambiarían, dejó el poso de liderazgo y carisma que luego fue la base del poder del chavismo, ante una partitocracia bipartidista que se hundió ante el pueblo de manera irremisible. AD y Copei dejaron su primacía a un lado, sobre todo cuando, en 1993 pillaron a Carlos Andrés Pérez, que en 1989 había iniciado su segundo mandato en asuntos de corrupción, que el congreso investigó, y terminó por destituir de su cargo … por cierto, los miembros de la banda terrorista ETA llegaron a Venezuela por aquellas fechas por acuerdo entre CAP y Felipe González, antiguos amigos y aliados. En 1994 Rafael Caldera impidió el cambio que todo el mundo preveía con un segundo mandato, como independiente y con pequeños partidos de izquierda moderada, en cuyo mandato se excacerló a los perpetradores del golpe. Una de las primeras cosas que hizo el comandante Chávez fue acudir a la llamada de Fidel Castro a La Habana, donde fue recibido con honores de jefe de Estado. De mientras, el gobierno de Caldera siguió la agenda reformista, en lo económico, con el ministro de cordiplan Teodoro Petkof, antiguo guerrillero en los 70, con el MAS. Esta decepción fue la que derivó el pueblo hacia la opción “super-reformista” de Chavez y el recién nacido MVR, Movimiento Vª República. Entre los asesores legales estaba Cilia Flores, actual esposa de Nicolás Maduro.

Cuando en 1998 Venezuela apostó por la República Bolivariana de Venezuela, Simón Bolivar estaba olvidado. Es más, cuando se produjo el golpe de 2002 los cuadros de Bolivar se guardaron a todo correr en las letrinas (como si fueran los del Che Guevara) y cuando Ramos Allup, asesor de CAP en su momento, adeco como aquél, ha asumido la presidencia de la Asamblea Nacional Venezolana ha hecho lo propio, poniendo de patitas en la calle los retratos de Bolivar (y de Chavez). Por cierto, en 1999 en la presidencia del Congreso Nacional estaba un entonces jóven que provenía de la derechista Familia, Tradición y Propiedad Capriles Radonsky, quien se enfrentó en 2012 a Chávez y en 2013 a Maduro por la presidencia. Ya estaba en la pomada aspirando a puestos importantes. Como en el cuento, el chavismo se fue revelando con los años. Al principio se decía que Venezuela no era cuba. Y la rana metida en el baño cuya temeperatura va subiendo gradualmente hasta que muere fue el modelo usado en Venezuela. En primer lugar se propuso cambiar la constitución, que el pueblo acabó votando. La cuestión es que la oposición no se comportó del todo de manera leal.

Ya se hizo la comparación en la Chile de 1973 el 11 de Septiembre con la decisión de difundir armas en el pueblo español en el entorno al 18 de julio de 1936. En el caso venezolano cabe recordar que cuando se hizo la campaña de 1933, e incluso antes, la derecha española apostaba por modificar la constitución republicana, algo que cuando pudo hacerlo no lo hizo, y apostó por las vías extra legales para sacar a la izquierda del poder, de cualquier resorte de poder. Sirva el ejemplo cuando se produjo el golpe de 2002, del 11 de abril. Mediante decreto se clausuró cuanta institución electa hubiera, en vez de combatir ley por ley, usar los instrumentos del chavismo, esto es, de la recien nacida quinta república. Querían volver a la cuarta. No se daban cuenta que era una opción muerta, y la propuesta debiera ir a por una nueva y mejorada sexta república. Democrática, pluralista y de base social. Y aún sigue siendo el problema. Cuando fracasó el golpe de estado se produjo un golpe suave, con el llamado paro patronal, con la idea de forzar la salida del presidente, sobre todo cuando los cerebros informáticos de PDVSA habían sido canivalizados, entregados a una empresa de fuera del país. Esto tuvo su reflejo en los niveles de calidad de vida, que los pagaron todos, de un lado y otro. Posteriormente, en 2004 se hizo un referéndum revocatorio, que perdió la oposición, pero no por mucho y quien firmó fue públicamente reconocido como antichavista. Si, se tuvo en cuenta.

Al chavismo le costó varios años reconocerse marxista, unos 8 o 10 años, hasta las reformas constitucionales, fallida la primera, triunfante la más pequeña, la segunda. Una vía, la de la reforma constitucional, que tal vez la oposición debiera intentar. O valorar. Es cierto algunos elementos a considerar. Algunas cosas han sido forzadas las vías legales, otras no tanto. Hitler tardó hasta 1942-43 en incarle de verdad el diente al sistema judicial alemán. El chavismo no expulsó masivamente a los funcionarios que estaban acólitos a AD y Copei, con lo que tuvo que poner en marcha misiones por fuera del sistema tradicional para cumplir con su programa. Hay situaciones en Vivienda, Sanidad, Educación, Servicios Sociales que mejoraron con mucho niveles anteriores de la cuarta república … avances que en un momento dado fueron reconocidos no como socialismo o marxismo, sino como algo parecido a una socialdemocracia nórdica, afirmando que, realmente, esos logros sociales no eran la revolución verdadera que la revolución bolivariana pregonaba, que aún debía radicalizarse mucho más. Y es que Fidel Castro le dijo en su momento a Hugo Chávez que de seguir haciendo elecciones burguesas, en cada una de ellas, se ponía en riesgo el futuro de la revolución bolivariana. Una reflexión que ha estado en la mente de las decisiones tras la muerte de Chávez con el sin duda mucho menos carismático ex conductor de autobús Nicolás Maduro.

Solía decirse, y en la última época del Presidente Chávez con mucha insistencia, que la falta de compromiso con las empresas publicas nacionalizadas era algo que el presidente no sabía, que se hacía a espaldas suyas. Y aquí está la raíz de un problema que es el sustancial y que no ha sabido resolver la quinta república … sistemas vinculados con la corrupción política y económica han sobrevivido de la cuarta a la quinta república con sólo ponerse la franela roja rojita. Ya lo denunciaron en su momento insignes presentadores del canal de televisión público venezolano Mario Silva o Walter Martínez. Existen vídeos demostrativos en Youtube. Esta es la base de que cuando se ha producido la crisis económica en sudamérica y en Venezuela, ha retrocedido en gran medida a los niveles sociales y económicos previos al chavismo. La clave está en la estructura económica, la diversificación y la capacidad para generar ingresos fuera de los hidrocarburos. El problema está en que la ingesta calórica se logró elevar de manera importante, pero no tanto por recursos ampliados propios, sino por importaciones a precio excesivo. Asímismo es un problema la ley de estabilidad de precios, que ha tenido el perverso elemento consecuente del acaparamiento por parte de una clase empresarial que no estaba dispuesta a vender a los precios oficiales, y apostaba más por el mercado negreo y el bachaqueo. A eso, el asunto fronterizo fue una excusa con dudoso fundamento.

Si, el régimen de la quinta república se basa en un sistema de participación pluralista, pero con una serie de trucos. Si, sin duda ha habido elecciones, legislativas, municipales, regionales, que ha vencido la oposición, aunque el sistema a veces ha pretendido rebajar con trucos distractorios el dirigismo del voto a determinadas opciones, poniendo en liza otras con similar logo o nombre, por ejemplo. Cuando, por otro lado, la oposición hizo unas primarias para elegir al candidato a enfrentarse con Chávez en 2012, eliminaron a las pocas horas todo el material documental que probaba quien había ganado y por cuanto, siendo imposible a posteriori probar materialmente la razón de la proclamada victoria de Capriles frente a sus 6 rivales. Ni que decir que ingeniería electoral se produjo sin duda el 14 de abril de 2013 en las presidenciales, muy ajustado el resultado. El chavismo ha perfeccionado sus mecanismos. Es sorprendente que hasta no perder la Asamblea Nacional Venezolana no se pusieron manos a la obra con la ley de comunas y un hipotético parlamento comunal que redujera los poderes del auténtico legislativo. Se usó el periodo entre las elecciones y la instalación de la nueva Asamblea, en el que el legislativo no se disuelve como en Europa, para introducir normas, leyes y nombramientos, entre ellos del cuerpo judicial, vitales para seguir manteniendo el poder aún cuando se perdió el control del legislativo. En el pasado el chavismo usó las leyes habilitantes (un clásico en el subcontinente, que fue creado por chile en los años 30 del siglo XX) con la ausencia de algún diputado opositor , en la última etapa. No suele contarse que anteriores piezas del chavismo de la década anterior han ido abandonando la nave (se le llama “saltar la talanquera”) y acudiendo a la oposición, mal llamada derechista. Ahora el ataque es indisimulado y frontal.

El presidente es Nicolás Maduro Moros. Y el Presidente de la Asamblea Nacional Venezolana es Henry Ramos Allup, líder adeco actual. Y, como en el modelo de Estados Unidos, el legislativo hace leyes y normas. El presidente recurre al tribunal supremo, lleno de franelas rojas, sobre todo en los últimos meses de mandato del legislativo saliente, y revoca todo lo que molesta de la nueva Asamblea Nacional. Desde Presidencia se asumen poderes mucho más allá que lo que permite cualquier ley habilitante, vaciando de contenido el poder legislativo, liquidando cualquier resto de distribución de poderes. Maduro y el PSUV lideran el ejecutivo, controlan el judicial e ignoran el legislativo. Y economicamente la culpa es de los demás con la llamada guerra económica, proveniente de las instituciones empresariales, y desde Bogotá, Miami y Madrid. Obviamente los sindicatos más parecidos a los venezolanos son los que existían en la Urss en 1989. Con su capacidad de decisión e influencia. Y llegamos al asunto del nuevo proceso revocatorio.

Venezuela tiene una constitución y unas leyes, libremente adoptadas, sobre todo en los 18 años de chavismo que van desde 1998 y 2016, y deben cumplirse, por todos, sin excepción. El no conocimiento no exime del cumplimiento. Y más como el revocatorio que es un instrumento ya usado. Hay al menos 4 formas de participación en formato consulta, algo loable y resaltable, la consulta prospectiva, el revocatorio para destituir cargos a mitad de mandato (mandato imperativo), abrogatorio para suprimir parte o toda una ley y el referéndum clásico para ratificar un acuerdo. Sin duda lo mejor es el diálogo, pero no parece una manera viable. Al menos no en una venezuela tan fragmentada y enfrentada entre sus partes. Si se cumple con lo legalmente dispuesto, ha de ponerse en marcha la maquinaria para votar si se quiere o no la destitución del Presidente. Y parece que los requisitos se han cumplido. Y aún así el vicepresidente ejecutivo, el vasco Aristóbulo Istúriz, ha afirmado que para nada, que eso no se hará. Incumpliendo el marco legal, su propia ley.

Cuando Chávez falleció y nombró sucesor a Maduro cumplió la ley, pues en ese periodo del mandato era el vicepresidente ejecutivo y no el presidente de la asamblea nacional el encargado de asumir el mandato para el que el finado había sido electo. A pesar de los deseos de Diosdado, que fue precísamente el damnificado de las palabras de Mario Silva a un agente cubano sobre los riesgos de la revolución. Al ser publicados no se les dió credibilidad, al más de una hora de grabación, que publicara el salta-talanqueras Ismael López, ha sido el tiempo el que se la ha dado. Diosdado expulsó a Silva del programa en prime time en VTV, la crisis actual ha obligado a su vuelta. Y más con la pérdida de poder por parte de Diosdado, por otra parte, seguidor acérrimo del Real Madrid. Si se produce un referéndum revocatorio antes del 10 de enero de 2017 el presidente es revocado y su mandato puede terminarlo o sucederle un presidente que sea de la oposición. Si se produce después de ese 10 de enero de 2017 el sucesor de Maduro en el caso de ser revocado, esos 2 años restantes de mandato presidencial los finalizaría el vicepresidente ejecutivo nombrado por Maduro, en el caso actual, el vasco Istúriz. Con lo cual serviría prácticamente de nada. Ese es el asunto, tratar de ganar tiempo forzando de cualquier manera las leyes, por el envés y el revés, lo cual, sin duda, sólo es posible calificar como un rasgo evidente de dictadura militar.

La República Bolivariana Venezolana ha hecho cosas negativas y positivas, de las dos, y conviene valorarlo todo en su justa medida, y es por ello que merece la pena atacar los pasos incorrectos e ilegales cometidos por el llamado oficialismo y por el llamado sector opositor. E ir a los fundamentos, esto es, las bases que sustentan un régimen, que en sus sustanciales raices económicas, estructurales, no han variado sustancialmente, en lo necesario, la economía que suministra los recursos para la redistribución de la riqueza, y avanzar en el coeficiente de gini, sobre la desigualdad de las sociedades, en el que todos debieran fijarse. Y señalar lo evidente, que más allá de la necesidad de cumplir con la ley, sin fijarse en gustos o conveniencias coyunturales, señalar que el chavismo y el sector opositor aún deben renovarse mucho, en proyectos e ideas, para que no parezca que el oficialismo quiere un chavismo sin chavez y la oposición volver a la cuarta república sin más. En futuro debe construirse en común, sobre bases de mayorías, sobre derechos sociales, justicia, pan y paz. Avanzar sin mirar al pasado, ni siquiera para coger impulso. Innovar, en lo político y lo económico. Y que el futuro de Venezuela sea verdaderamente, el que quieran los venezolanos. Porque Venezuela merece un gobierno, propio, que no le mienta, y le diga siempre la verdad.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s