Benidorm: bella negación urbanística cosmopaleta del alma valenciana

20120220-benidormSi hay un ejemplo en la costa mediterránea de una ciudad en la que cualquier entorno es posible, cualquier marco de desarrollo de las necesidades vitales de esparcimiento se encuentren en un mismo entorno urbano, esa es la localidad alicantina de Benidorm. Aunque supone una serie de hechos que merece la pena constatarse para entender como se ha llegado al actual nivel de cosas, de como una comparativa entre Benidorm y Las Vegas no está desencaminada. Aún cuando la localidad de nevada tiene mayor dependencia de los bienes tráidos de más allá del desierto.

En el caso de Benidorm a finales de los años 70 hubo un terrible problema ligado al suministro de agua. Hubo que traerla en barcos, y se perdió una cantidad importante de turistas, especialmente el sector alemán, que no se ha recuperado del todo. Aunque actualmente el suministro está completamente normalizado, subsiste el recuerdo entre los asiduos de comprar agua embotellada para el consumo personal. Aunque dicha “tradición” ya no tenga sustento alguno o base real de necesidad.

En el Rincón de Loix hay una cruz cristiana erigida sobre un pequeño montículo, en la parte más norte de la ciudad. Es curiosa la historia, porque fue erigida en el año 1961 por un pequeño grupo católico, porque entonces, benidorm, ya tenía una fama de ciudad pecaminosa y lujuriosa. En 1961 … curioso. Como la ciudad de Las Vegas, donde lo que pase allí, se queda allí. Es curioso, porque fue la corrupción urbanística de los años 60, posteriores, las que convirtieron una pequeña localidad pesquera en un foco de turismo y desarrollismo, y la llegada de las famosas suecas de Alfredo Landa con sus lindos bikinis. La recalificación sobre la compra de grandes terrenos a precio irrisorio de elementos cercanos al régimen franquista propició la construcción desbocada en primera línea de playa, en Benidorm y en otros lugares, desde Tarragona hasta La Manga del Mar Menor y más allá, por toda la fachada mediterránea, hipotecando el futuro de las comarcas costeras, prácticamente para siempre.

Como es bien conocido, en el marco mediterráneo, la gota fría es conocida. Particularmente en Benidorm existe un microclima particular, que por la disposición de las fronteras naturales, y de las montañas del interior la protegen de tormentas que puedan acudir en su busca, pero no se libra de una tormenta de agua de vez en cuando. Las ramblas viejas se ponen en evidencia y un par de palmos se acumulan en las intersecciones de una localidad que carece de alcantarillas y cloacas, por lo menos, de las reconocidas por los arquitectos. Aquí en Benidorm empezó su carrera política el cartagenero más conocido desde las guerras cantonales, Eduardo Zaplana. Y aquí jugó un papel decisivo la amatxu de la cósmica y powerbalanceada Leire Pajín en una moción de censura en favor de un psoe … que acabó perdiendo con el tiempo la alcaldía. Ahora sigue el PP.

Cuando uno mira el callejero se puede fijar en el simpático hecho de encontrar todas las capitales de europa, todos los países de europa, ciudades de toda españa … y de casualidad, encontrar alguna calle ligada al imaginario colectivo del País Valenciá. En la confluencia entre la avenida mediterráneo y la avenida europa se encuentra una macro aula de cultura iniciada antes de la crisis y parada tras un corto tiempo de construcción … es un símbolo de lo mucho que ha influido en el paísaje la burbuja inmobiliaria que Zapatero y el PSOE se negaron a pinchar entre 2004 y 2008 y que el PP se ha negado a sustituir con algo diferente a la construcción y el turmismo entre 2011 y 2016. Benidorm es sol y playa. Diversos ambientes, todos los ambientes para todas las personas, pero para los extranjeros, tanto en la playa de levante como la de poniente.

Levante es la parte más antigua. De entre los extranjeros. Fundamentalmente Británicos y Vascos, aunque hay de otras nacionalidades. Poniente está más deslavazado. Hay mucho puesto, pocos ya de españoles, muchos de chinos y de otras nacionalidades. Aún hay restaurantes y otros centros de ocio. Benidorm, fundamentalmente, es un producto de consumo. Para familias, para parejas, para ligar, para despedidas de soltero … o para grupos, en plan barato, tipo 200 euros todo pagado, de jóvenes ingleses, para el fin de semana, que, puede ser, no se den cuenta siquiera de su acceso al avión que les lleva a un lugar de sol y playa, con las pintas mucho más baratas que en sus países de origen. Si los de Helsinky se embarcan en un ferry para ir a tomar hectolitros de alcohol a Estonia, pueden imaginarse el atractivo de la soleada y bañada por el cálido mediterráneo de Benidorm. Poniente está más deslavazado. Aunque seguramente con el tiempo acabará convirtiéndose en un continuo urbano. Los nativos valencianos viven en el interior. Por ahora. Mientras haya espacio por construir entre ellos y la costa.

Altea es el contrapunto a Benidorm, con un casco histórico en lo alto de la localidad, con casas con la típica cúpula azul mediterránea, con las paredes encaladas en blanco o en color crema, típicamente valencianas, como eran todas las localidades costeras antes del desarrollismo de los años 60, que únicamente pudo iniciarse bajo el manto protector de un franquismo totalitario, pues es conocido que en una dictadura la corrupción es mucho más profunda que en cualquier modelo democrático. Existen pocos ejemplos de tradición, y si se quieren encontrar en Benidorm en busca de cultura, mejor buscar otro destino. Eso ya no existe. Y aún así, Benidorm es un destino acertado para el descanso, el buen descanso, y el entretenimiento y el ocio. Pero no para el negocio. Más allá del ligado a los sectores ya citados. Se ha intentado otras vías, pero han supuesto fracasos tales como la oficina de jóvenes emprendedores, completamente vacía y sus ventanas rotas por las ocasionales pedradas de algunos usuarios de los tugurios de alrededor.

El mantenimiento es fundamental. Y el buen estado de lo público, lo de todos. Benidorm es también reflejo del entorno en el que se inserta, de una Comunidad, la del País Valenciá, que se encuentra quebrada por sus gestores pasados, tanto del PSOE como del PP, con macro y mega proyectos, como el de Terra Mítica, que es uno presente en la localidad, que han endeudado gravemente las arcas de la nación valenciana. Ser socio del club España es de alto coste para valencianas y valencianos. Y más tras desastrosas decisiones voluntarias de algunos de sus representantes electos. Tan es así que el mantenimiento de las aceras, su limpieza, se puede decir que brilla por su ausencia actualmente en la localidad alicantina de Benidorm. Sirva como ejemplo del mal gasto de los recursos públicos, como siempre finitos, y necesariamente dirigidos a cubrir las necesidades básicas, de los nativos y de los foráneos, sean estos de residencia permanente o temporal. Porque el asunto poblacional es importante, y el peso de nativos o foráneos, como en Javea o Calpe, donde hasta un 55% ya no es nativo. Y aún así siguen apostando electoralmente por fórmulas españolas y no asumir nuevos partidos locales para gestionar las instituciones. Algún día puede que llegue eso. Ya se verá.

Si la entropía tiene una localidad de residencia, esa puede ser Benidorm. Urbanismo mal planificado, más allá de los lineamientos originales de las cuadras cuando se vendieron con el franquismo, sobre todo, lógicamente, las más cercanas a primera línea de playa. Un desarrollo caótico para una armonía fractal casual e improvisada es lo que se mantiene en un Benidorm aún en expansión, aún a pesar de la crisis, que, también se notó en la ciudad, aunque no demasiado, más allá del parón en la construcción de nuevos edificios y el hundimiento en los precios de los alquileres, ambos, parece, ya superados. El futuro de la ciudad no parece caminar por un camino distinto, y el futuro urbanístico y de modelo económico se parece al del conjunto de España, aquél en el que parecían decir que Merkel y Alemania quieren a los españoles como camareros y guías turísticos. Benidorm puede tener futuro, mal que bien, sin cambiar su actual realidad, aunque seguramente la cooperación con el entorno urbano sea lo justo, la diversificación de los nichos de oportunidad y de economía productiva, tener más opciones de desarrollo del que obtener ingresos. Sacar fuerza de la innovación, como futuro de Benidorm, Alicanete, y el conjunto del País Valenciá. Alto valor añadido, también, incluso, en un turismo renovado, de calidad. Porque siempre hay que reinventarse para no quedar estancado. Y nunca es tarde para poner freno y cambiar de rumbo, siquiera en parte, a un desarrollismo urbanicida desbocado. Que el futuro Benidorm lo demuestre.

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