Cuando la pérdida no es una derrota

aduriz01_14146_11Cuentan que en la temporada 2015/2016 el Athletic Club de Bilbao no pudo pasar a semifinales de la Europa League, como hubiera sido deseo de los jugadores, del club y sus aficionados. Y del propio San Mamés, el nuevo, que merece sin duda acoger partidos grandes para mantener la leyenda del anterior campo, que durante su centenaria existencia vivió momentos gloriosos, épicos, cumbre, del futbol vasco, del estado y, se podría incluso decir que europeo y mundial. Se perdió la eliminatoria de cuartos de final. Pero eso no supuso una derrota, porque no se perdió del todo, ni se perdió todo; aún en la pérdida, no hubo derrota, pues ha habido elementos de victoria. Aunque sea en diferido.

Cuando se enfrenta uno a una lucha en buena lid, las posibilidades de éxito están vinculadas al trabajo propio, y al del enfrente. Que también juega. Y hay que ser muy consciente de ello. Al igual que la única lucha que verdaderamente se pierde es aquella que no se da. Si uno se retira sin combatir, entonces, es cuando se pierde; no sólo eso, es una derrota completa. Hay que luchar, por los valores propios, con convicción, creyendo en lo que se hace, y sabiendo porque se hace. Es fundamental hacerlo así, no sólo por uno mismo, sino por los que vendrán. Sin miramientos, y sin pensar la humildad de uno, ni la grandeza del de enfrente; toca jugar, y jugar con las cartas que uno posee, no otras. Y apostar todo a ganar. Y aunque se pierda, hacerlo con honor, y enseñando a los demás el camino a futuras victorias, que serán fruto de esta pérdida, que no derrota.

Cuando el Athletic Club pierde los cuartos de final de la Europa League contra el Sevilla fútbol club pierde una eliminatoria, pero debe valorar que el club, en la última década ha acabado cuarto en liga en 2014, puede acabar quinto en liga en 2016, ha quedado subcampeón de copa en 3 ocasiones, en 2009, 2012 y 2015, ha sido subcampeón de la supercopa en 2009 y campeón en 2015, ha jugado la fase de grupos de la champions league en 2015, ha sido subcampeón de la Europa League en 2012, y aparte de llegar a esos cuartos de final contra el Sevilla, ha llegado a dieciseisavos de Europa League en otras dos ocasiones en ese periodo de tiempo. Es complicado hacer un balance si sólo se miran títulos, pues salvo en eso, ha habido muchas pérdidas; pero no puede verse como una derrota, pues no todos los éxitos se coronan con un título y un vistoso trofeo.

Ahora cambiemos el punto de vista. Pensemos en un jugador del juvenil o del cadete, de las categorías inferiores del Athletic Club, que está viendo la prórroga y los penalties de ese partido de vuelta, que, tras una derrota en casa, en San Mamés 1 a 2, ve como el Athletic va ganando 1 a 2 en el Sánchez Pizjuan. Ve como el Athletic está poniendo toda la carne en el asador, ve como un pequeño error en un lanzamiento de penalty es lo que condena al Athletic. Y pensará, hay que suponer, que su pensamiento pasa por un deseo de alcanzar el primer equipo. De avanzar y superar lo conseguido por la actual plantilla. De ganar esa Europa League que Europa le debe al Athletic Club. Sin entre esos juveniles o cadetes hay algún jugador que suceda a Aritz Aduriz o Aymeric Laporte, que sea un nuevo Julen Guerrero para el club, entonces, esa pérdida no será una pérdida, sino un acicate para un triunfo en el futuro. Katea ez da eten.

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