Podemos ser catalanes? (O Mas Presdident o España)

Diferent ruc, la mateixa pastanagaPablo Iglesias Turrión quien se empeñó en hablar de referéndum vinculante acerca de la relación entre Catalunya y España, afirmó posteriormente que ellos, su partido, Podemos, son los únicos garantes sobre la unidad de España. La verdad está más que clara. Al igual que con Ada Colau que hizo del derecho a decidir eje de la campaña de la candidatura En Comú que fue la primera en votos y escaños en Catalunya en las elecciones generales del 20D. Como si fuera una novedad, como si este hecho fuera algo más que lo hecho durante 5 años por Convergencia, Esquerra y las fuerzas políticas y sociales catalanas en el actual proceso soberanista. Ahora lo importante son otras cosas. Y a la gente se le pide el apoyo en un momento determinado, para gestionar su voto a su manera. Por eso nadie se acuerda de exigir la derogación de la prohibición constitucional del “mandato imperativo”. Y hablan de otras cosas. Ahora bien, veamos que se puede hacer.

En Catalunya ha ganado la candidatura de Podemos con Iniciativa. Que en las elecciones catalanas tuvo un nombre y un peso más centrado en iniciativa, y ahora más centrado en podemos. Dicen muchos parabienes a Ada Colau como lideresa, como garante de la autodeterminación y demás glorias, pero la verdad es más prosaica. Y es que en 2008 con Carme Chacón como lideresa el PSOE obtuvo 25 escaños. Ahora En Comú ha logrado 12. Eso sin señalar que el voto, diríase, más nítidamente español, antes PP y PSOE, ahora PP, PSOE y C’s, nunca ha logrado en unas elecciones generales menos de la mitad de votos y escaños, y así ha sucedido en 2015. Bien es cierto que en 2011 la mayoría de escaños eran de CIU y de ERC, cerca de la mitad de los escaños ofertados, pero, aún así, el PSC obtuvo un escaño más por Barcelona que CIU. Y este escenario ha sido excepcional. Y en definitiva, está más que claro que unas elecciones son únicamente comparables a otras elecciones de la misma clase.

071110.espanya.catalunyaLa cuestión es de fondo, no de declaraciones, sino de hechos. Que podría ser que si podemos tuviera la mayoría absoluta en congreso y senado, y por ello el gobierno pudiera convocarse un referéndum sobre el derecho a decidir en catalunya, jurídicamente consultivo, pero políticamente vinculante, como son todas las consultas refrendatarias en el actual marco del estado español? Pues si. Como Mariano Rajoy podía haber convocado o pactado un referéndum, una consulta o lo que sea. Porque es competencia suya, como presidente del gobierno. Pero esta posibilidad es muy remota, además de que la estrategia de podemos es que se vote, pero para permanecer Catalunya dentro de España. De ahí que piensen que ellos son los garantes mejores de la unidad de España. Por otro camino, dicen ellos mismos. Pero para llegar al mismo final. Una sóla España. Es lo que vendría a ser un derecho a decidir, pero siempre dentro de España. Y es que, en caso de un referéndum de esos, y saliera que si, igualmente sería necesario dar un salto final sobre el vacío, el que supone el único delito, la única ruptura de la legalidad, el único momento de ilegalidad e inconstitucionalidad flagrante: la ejecución de la independencia, la ruptura efectiva, la certificación de una realidad aparte llamada catalunya sin mayor o menor vinculación que Andorra, Portugal o Francia. Y para eso, podemos, se encontrará enfrente. Junto a PP, PSOE y C’s.

Artur Mas es el President del proceso y el debe culminarlo. Y así debieran saberlo todas y todos. Y no por ser el líder de Convergencia, sino por liderar un sector importante que ha crecido políticamente en un escenario, el regido por Jordi Pujol, de recuperación y consolidación de las instituciones catalanas, en un marco autonómico, dentro del estado español. Intentando hacer propuestas para cambiar, desde Catalunya, el escenario, hacia una españa más compleja que se reconozca en esa complejidad. Bien es cierto que pudieran, tal vez, desde CIU haber sido más expeditivos en sus reivindicaciones en Madrid, pero está igualmente claro que si hay un partido que ha intentado implicarse en la gobernabilidad de España, desde la periferia, con la clásica dualidad del nacionalismo catalán, de buscar lo mejor para Catalunya, y lo mejor para el conjunto de España, esa ha sido la CIU de pujol. Y el camino transitado está ahí, para demostrar que España no se cambia ni se quiere cambiar a sí misma. Que no hay que perder la esperanza de un futuro plurinacional? Correcto. Pero es que Catalunya no puede esperar. Las necesidades objetivas en cuestiones financieras, económicas, estructurales, son las que en el fondo, con crisis o sin ellla, impulsan el proceso soberanista, además del rechazo institucional a las propuestas, sean el estatut de Maragall y Mas, el pacto fiscal y otros. Dos no acuerdan si uno no está sentado en su silla. Así ha pasado.

espana-catalunyaEl camino que ha transitado Artur Mas, del marco autonómico hacia la independencia necesaria de Catalunya es el camino que muchos han recorrido en Catalunya. Es por ello que Mas es un símbolo de unos independentistas que son de nuevo cuño, que Madrid les ha convertido en tales. La cerrazón en negociar, la obcecación en ver la constitución como las piedras de la ley de dios entregadas a moises en mano, petrificadas, inflexibles, con una interpretación rígida y de parte, tras una legislatura de 2011-2015 con clara voluntad recentralizadora, es el quien debe liderar la transición. Porque es fundamental. Solían decir algunos que la independencia de Euzkadi sin el PNV es muy difícil, pero con el PNV es imposible. Los colegas de batasuna de la CUP parecen estár aplicando el concepto sin pensar en el escenario concreto, real. Porque parecen querer decir que la independencia con Mas es imposible, con Convergencia. Sin reparar que es con Convergencia, con Esquerra, con Junts Pel Si, con 62 de los 72 escaños, mayoría, independentista, de los 135, en el Parlament con quienes debe hablar, negociar y acordar. Porque la alternativa es acordar con iniciativa y con podemos. Algo incompatible con la voluntad supuesta de ir a una república catalana.

Acordar algo requiere sentarse y ser capaces de ceder en cosas. Junts pel si ha cedido en cosas. Muy importantes. Y es que se habla de emergencia social. Que hay gente con necesidades? Correcto. Pero ni Catalunya ni España son Zimbabwe, Bangladesh, Papua Nueva Guinea o Venezuela. Ni Rusia (que tiene una economía del tamaño de Italia, en PIB). Dificultades si, pero se usan palabras en jerga política para manejar emocionalmente la política. Para conmover, desde los sentimientos, no desde la razón. Y es que la razón, más allá de los sentimientos, propulsan a cualquier persona a ser rechazados de una España, en el marco catalán, que no han sido capaces del menor acercamiento. Y ante eso, las CUP, que se las supone republicanas y sobre todo, independentistas, no pueden echar por tierra el que es, sin duda, el proceso más prometedor para la creación de una república aparte de España desde que Estados Unidos apoyó a Cuba en 1898. Pero las CUP no han cedido en nada. Y han logrado, en una tercera votación, un insólito empate, previsible, pues en la primera votación había un déficit de 60 votos, en la segunda de 31 votos y … y el momento oportuno es nunca. Porque siempre hay una excusa con esto, eso o aquello. Alguna circunstancia que sugiera postergar socialmente, políticamente, la decisión de ser una nación con un estado aparte. Que lo piensen las CUP.

catalunya-espanyaCual es la cuestión? No es realmente un problema catalán. Es un problema español en Catalunya. Porque lo que está en juego no es que sean distintos, pues Catalunya es distinta, y vota distinto. Y tiene un entramado distinto, más allá del tema cultural y de lengua. La cuestión es si España está dispuesto a ser el estado que acoja, como a otros, a Catalunya en su seno, que permita estar en su seno con su propia personalidad. Como han asumido otros, sean Suiza, Holanda, Bélgica, Canadá, Dinamarca, Reino Unido y otros, con problemas subestatales conceptualmente similares, porque, en su aplicación, cada pueblo tiene su propio camino que recorrer. Por dos motivos. Porque no se puede establecer una regla detallada que establezca el camino para el suicidio de los estados. Y porque cada pueblo, cada nación tiene sus propias condiciones estructurales, endógenas y exógenas que deben considerarse, pues sin un diagnóstico detallado fiable no se puede hacer un pronóstico ni tomar decisiones justas y veraces. Si España quiere ser el estado de los catalanes puede hacerlo y serlo. Pero debe recorrer un camino para conseguir serlo. Y no en más competencias, sino en bilateralidad. En respeto de lo firmado. Y establecer mecanismos paritarios y bilaterales que hagan que no haya un yo sobre ti o un tu sobre mi, no impedir pero tampoco imponer. Garantizar el desarrollo sin injerencias del reparto competencial que se acuerde, pues se puede demostrar que eso no ha sucedido. Y desde leyes de bases con un sentido expansivo hasta una concepción unitarista del poder desde el centro, la incapacidad de ver duplicidades en la administración del estado, y olvidar elementos como la administración única autonómica que propugnara Manuel Fraga, ex presidente fundador del PP, permite que se haya dejado disminuido el marco catalán. El café para todos es el problema. Porque, si tienes 17 hijos, y vas al médico y luego a la farmacia, no les compras a los 17 el mismo jarabe cuando están enfermos. A cada cual, según su fisiología, sus síntomas y demás, se le aplica el tratamiento que precisa. Si es que lo precisa. Asímetrías? Pues claro. Porque somos diferentes. Y eso es bueno. Es riqueza. Unidad en la diversidad. En Europa, pero también en España.

Una vez esbozado un poco lo que estaba en juego y porque entre Artur Mas y no votar su investidura como President, volviendo a podemos, que es la otra alternativa, pues las CUP, se encuentran dividadas (a saber si acabará en escisión) entre o ir con Mas o ir con Podemos. Habrá quedado claro que, en base a la llamada contradicción primaria y secundaria (del marxismo) y del hecho de que si españa fuera roja la independencia no tendría sentido (que es lo que subyace en las palabras de podemos y de Pablo Iglesias) la elección, en el fondo, de las CUP es entre Artur Mas como President o elegir España. De una manera o de otra. Luego ya veremos como se establece la legislatura, y si los pasos planificados por el consejo de transición nacional se va implementando, pero eso será una cosa de Junts Pel Si y las CUP, de acordar bien, y garantizar mecanismos de implementación. Pero eso es cosa posterior. Primero hay que hacer un gobierno estable. Y más en un momento en el que España no tiene posibilidades tan claras como Catalunya de avanzar hacia la constitución de un gobierno, de un ejecutivo. Y eso está en manos de las CUP. Que reflexionen. Aunque, en teoría, la conclusión es más que clara. Desde una óptica catalana, obviamente.

catalunya-independent-i-una-mica-més-ràpidEl futuro de Catalunya pasa por una decisión trascendental y es que Artur Mas sea investido antes de que el 9/10 de enero se tengan que volver a convocar unas nuevas elecciones, pues estas se celebrarían a finales de marzo, coincidiendo con la semana santa, con el peligro, en más de un sentido, que puede traer. Sería un riesgo. Y los trenes paran en las estaciones de la historia muy pocas veces. Y este es su momento, el momento de los catalanes. El momento de la generosidad, de ceder, de avanzar. Y pensar que en un Parlament Constituyente, en las elecciones para ir hacia esa asamblea, entonces, se podrá pelear por el marco constitucional, garantista tal vez, de derechos sociales, que cada cual pueda pelear desde su concepción partidista. Pero eso sería un estadio posterior. Ahora se requiere altura de miras, comprensión del pasado sin mitificaciónes, sin maniqueismos, y ser capaces de ver que no todas las decisiones tomadas, sobre todo las difíciles, fueron por gusto, sino por causas estructurales que son, exáctamente, las que impulsan este proceso. Cuanto antes las CUP apuesten por investir a Mas, antes desencallarán el proceso, y podrá encararse la recta final. Para el bien de catalanas y catalanes, en su conjunto. Y si votan otra cosa, que cada cual sepa quien habrá malbaratado por una causa partidista una oportunidad histórica de cambiar el futuro de Catalunya. Y el futuro de España, tal vez. Pues, seguramente, la independencia de Catalunya será beneficiosa para España. Si España quiere, claro. Podemos ser catalanes? Si, podéis. Si las CUP así lo deciden. Estaremos atentos. Simplemente, piensen en Catalunya.

<<Y no atribuyáis a soberbia lo que sólo sería efecto del intenso dolor que me causaría el envilecimiento de los bizkainos y la muerte de mi Patria; yo no quiero nada para mí, todo lo quiero para Bizkaya; ahora mismo, y no una sino cien veces, daría mi cuello a la cuchilla sin pretender ni la memoria de mi nombre, si supiese que con mi muerte había de revivir mi Patria. >> (Sabino Arana, Juramento de Larrazabal, 1893)

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