Una respuesta necesaria ante la miscelánea política

The Charging Bull, el toro de Wall StreetLas elecciones del pasado 24 de mayo de 2015 fueron no sólo municipales y autonómicas, sino, además, forales en los 4 territoros vascos, a los cabildos insulares canarios y a los consejos insulares de baleares. Si empezamos por simplificar la complejidad de unas elecciones plurales a una dicotonía binaria, lo posterior queda constreñido. O eso se podría pensar. Lo mismo que hablar de “los políticos”. Jose Luis Gomez Fernandez, en tanto que ciudadano ejerciente de sus derechos civiles, de opinión, pensamiento y voto, es un ciudadano, un político. Y, es que, en términos de los antiguos griegos, aquel que se desentendía de la política era un idiota. Está claro que las generales, las elecciones legislativas del estado español, serán cuando toquen, ni antes ni después, que la legislatura termina el 20 de Noviembre de 2015, y que, sin ser un adelanto o un retraso, el único que puede convocar las elecciones, el Presidente del Gobierno, puede hacerlo 45 días antes de esa fecha o posteriormente. Mi apuesta es que será el día 20 de diciembre, por varias razones. Una, para terminar la legislatura, otra, para salvar de campaña electoral jornadas festivas, como todos los santos, la inmaculada o las navidades, y que sea domingo. Aunque, como ser humano, podría equivocarme. Otros parecen no equivocarse nunca, y ver explicaciones torticeras a visiones complejas, plurales y no simples o simplificadas. Y es que la realidad, es poliédrica. En muchas de sus vertientes.

Los resultados de las elecciones del 24 de mayo no necesariamente vislumbran lo que deban ser las elecciones generales, como no lo fueron las andaluzas del 25 de marzo de 2015, ni las europeas de junio de 2014. Es más, cada elección sólo se puede comparar con las elecciones del mismo género. Y, a veces, ni eso. Y es que el electorado se comporta diferente si elige a su corporación local, a su asamblea autonómica, o a sus representantes en congreso, senado o parlamento europeo. No tener en cuenta este hecho es hacerse, interesadamente, trampitas en el solitario. Está claro que a algunos les interesa enfocar lo político con el electrizante medio de la emocionalidad, lo emotivo, las emociones. Es responsabilidad de todos no hacer el juego a quienes quieren ir contra la racionalidad, contra el pensamiento científico, contra los argumentos, moviendo a las masas con sentimientos primarios. Sobre todo cuando a continuación se contrasta una situación, la actual, con la de … febrero de 1936? O, peor, con la del 18 de julio de 1936. Cuando habría salido mucho más a cuenta compararlo con las primeras elecciones municipales tras la larga noche de la dictadura totalitaria fascista, no sólo de Franco, sino de unos cuantos amigos, que vivieron unas vidas de extrema placidez bajo el andamiaje del franquismo. Es decir, con las elecciones de 1979. Porque, entonces, como hoy, hay una enorme pluralidad de siglas y de formaciones, de izquierdas, y de derechas, y el filtro, el que da y quita potestas es la ciudadanía en la urna. El resultado es el que es. Y dice que el PP y el PSOE suman el 52%. Y me pregunto, avanzo, de que servirá, en el fondo, cambiar un estado en el que se reparte el 80% del voto en el congreso entre el ahora por algunos denominado “viejo bipartidismo” y el “moderno” cuatripartidismo, de PP (y su complemento-sucesor, el en principio no franquista C’s) y PSOE (y su contraparte comunista, el sucesor de IU, P’s). Y me parece peligrosa esa comparación porque una lectura política del 18 de julio de 1936 es que cuando la derecha, en España, pierde el poder, es incapaz de asumir las consecuencias del mismo, e incapaz de luchar democráticamente para recuperar el poder por medio de la convicción. Como dijo Unamuno a Millán Astray en Salamanca, vencerán, pero no convencerán. Y por eso han usado en el siglo XIX y en el XX, la burguesía española y españolista (que, como Juan March, por no acatar las consecuencias de sus actos, impulsaron actividades golpistas extralegales y antilegales, para derribar la república) al ejército para imponer sus puntos de vista y sus políticas particulares y particularistas. Bajo el manto de un falso y hueco patriotismo.

Es cierto que es preocupante la educación en España. ¿En toda? Pues, como diría Asterix, en toda no. En algunos sitios mejor que en otros. Y es que en algunos la tasa de frustración escolar, de abandono, se sitúan por debajo del 10%, debajo de la media europea, y, en el mismo estado, supera ampliamente el 20% y lidera ránkings territoriales dentro de la UE. Y no se puede igualar por abajo, sino aprender de las buenas experiencias. Aprender de las buenas prácticas. ¿Se ha aprendido de la historia? Bueno, para eso habría que enseñar una historia. Empezando por leer “La invención del pasado” de Miguel Anxo Murado. Después de la lectura de ese imprescindible documento para enfocar el estudio, la lectura y el aprendizaje de la historia se podría hablar de que el relato histórico debe ser omnicomprensivo, desdramatizado, y consultivo. No puede ser, de ninguna de las maneras, justificativo del presente, sino contextualizado en el momento en el que se produjo. Y explicar como hemos llegado al presente, pero, como diría Renan, el presente es responsabilidad de los que hoy están presentes y vivos, no de los muertos o las generaciones precedentes. Y es de ellos el poder de afrontar el futuro, no de los siguientes cuatro años, sino de las siguientes generaciones. Esos son los estadistas, que, en el caso español, no abundan. Dicho esto, insultar al pueblo español, no parece de recibo, por la sencilla razón que dió Sir Winston Churchill cuando le preguntó que como le caían los franceses y respondió que no podía responder, porque no los conocía a todos. Las generalizaciones son injustas e inexactas. Y sirven únicamente a efectos discursivos. El problema de la situación del pueblo ante las urnas se prueba en todas las democracias a lo largo del siglo XX y lo que va de XXI. Las incoherencias, las dudas… todo son consecuencias necesarias de la libertad de expresión en el voto. Lo que no puede hacerse es tomar la misma reacción que los curas tras la instauración de la Santa Inquisición frente a la libertad de elección que acoje al ser humano, que si elige bien está ungido por el espíritu divino, y si falla en la misma, es porque es inculto, dominado por el demonio y, además, indigno del espíritu nacional. Y es que, al pueblo, se le puede instruir. Pero no se puede uno ir al carrefour y comprarse otro pueblo para suplir al anterior que no servía. El pueblo es el que es. Y es por eso, que las explicaciones, ha de ser claras. No como si el pueblo fuera estúpido, sino como si la gente, la ciudadanía, entendiera lo que se le dice. Y, con voluntad y claridad, lo hace.

La política debe huir de visceralidades. Y los que comentan la realidad, la analizan, la estudian, y la gente en general, no pueden seguir el juego con generalizaciones ni con impulsos primarios, que no llevan a nada bueno. Sobre quien decide, es el pueblo. Hablar de que impulsos viscerales deciden por el es erróneo, superficial y absurdo. Mucha gente tiene interiorizado un esquema de ideas, personalizado. Y actúa tanto a favor de, como en contra de. Y la gente sabe lo que quiere, aunque a veces no sepa porque lo quiere hasta los últimos extremos de argumentación. Sabe, o cree saber, quien es cada cual, que ha hecho. Y, a veces, el pueblo, no sabe distinguir y acaba bebiendo aerena en vez de agua. Cierto. Y todo el mundo lleva una muchila. De experiencias, de lecturas, de pensamientos, de relaciones humanas. Algunos son más teóricos que prácticos, o al revés. Y eso no puede cambiarse. Lo que si puede establecerse es que todos tienen motivaciones tácticas y estratégicas, todos tienen, tenemos, intereses, voluntades, preferencias. Y todos tenemos ideas e ideologías. Y cargas tras esas ideas e ideologías. Aunque pretendamos negarlo.

Está claro que es difícil aunar voluntades. Pero ese trabajo lo es en todos los órdenes de la vida. Es difícil volver a expresar la voluntad popular de la construcción de catedrales, en las que durante varias generaciones la totalidad de la ciudadanía se comprometía en la tarea colectiva de construir un edificio que no era únicamente el centro del culto, sino un centro en el que se hacían muchas más cosas, en beneficio de la comunidad. Por cierto, la catedral de Chartres fue un duelo personal entre el poder temporal, el noble de turno, y el eclesial, el obispo de turno. Intereses en el fondo. Al igual que la “democracia” de los atenienses, los denominados clásicos griegos, excluía del proceso democrático a todo aquel que no fuera blanco, propietario, natural de atenas. Excluía a las mujeres, a los extranjeros, a los esclavos … es decir, que si hiciéramos una de esas comparaciones que gustan tanto, sin hacer la contextualización y comparar con el entorno de la época, podríamos afirmar que la Atenas de Pericles es una democracia tan perfecta como la Sudáfica del Apartheid de Pierre Joseph Botha. Ahora bien, el proceso democrático avanza en pactos, en acuerdos entre diferentes, siempre y cuando no se haya emitido un mandato para gobernar en solitario. El caso del estado español es aún jóven, porque, en los últimos 500 años, salvo los escasos años de la primera república y la segunda república, y los 37 que van desde 1978, el resto han sido, en general, a nivel de estado, experiencias no democráticas. Y, por tanto, hablar, en calidad de tal, ab dominem, con vocación doctrinaria, frente a otras realidades que tienen raices y experiencias democráticas mucho más profundas, es absurdo, y debería mover a la vergüenza. Debería ser un freno para accesos de prepotencia, dado que hay mucho que aprender, y poco que enseñar. A nivel de estado. Hay casos dentro del estado que se pueden enseñar, y casos fuera del estado que son peores que el caso del estado español, incluso dentro de estados con solera democrática. Pero es que los sistemas, y la política comparada, se basa en seres humanos, que tienen éxito, y también fracasan, aciertan, pero también se equivocan. Nada ni nadie es perfecto. Pretender la perfección es sano. Pero la perfección no existe. Y el mejor modelo es el que más y mejor apegado está a su propio terreno, a sus gentes, y a su voluntad de ser, de decidir y avanzar. Y para eso, los acuerdos sólo pueden ser post-electorales, después de las elecciones. Con una campaña sana y acordada, ajustada a los tiempos (de que sirve ahora el día de reflexión, por ejemplo) y clarificadora de cada proyecto, con ideas, programas y propuestas. Y es que el sistema es parlamentario. Se eligen órganos legislativos. Y entre ellos, se elige a quien va a presidir esa institución. Y para ello, el pacto, el acuerdo, nunca puede ser visto ni como una traición ni como una venta, sino como una construcción en común. Siempre que se haga desde bases de construir, en positivo, y sobre una buena lid electoral, no hecha fraudulentamente, o con subterfugios. El futuro es de la mayoría. Y ante ese hecho se debe gobernar.

La separación de poderes, que no independencia de poderes, no la puede ni debe instituir ningún parlamento. Primariamente porque si lo hiciera un parlamento, es decir, el legislativo, estaría siendo desde la base traidor al espíritu de separación de poderes, al imponerse el mismo a los otros. Se podrá decir que es lo que pasa. Más adelante. Antes señalar que el primer hecho que evita una concentración de poderes es una sociedad consciente de sus poderes, de su voto, y que no se deje comprar, ni coaccionar, ni chantajear. Ni siquiera con la amenaza del voto del miedo. Del apocalipsis. Y es que, como ha demostrado el dejar gobernar a Bildu en diversas instituciones de Gipuzkoa, son los propios ciudadanos los que dan el poder con su voto, y los que, sin mayorías artificiales, sin retorcer el voto, los que, al final, si no les gusta, los que les quitan el poder y eligen a otros para representar y liderar las instituciones. Por tanto, miedo, ninguno. Con una ciudadanía consciente y activa, si una legislatura se equivocan, se corrige en la siguiente. Hay ámbitos civiles e institucionales que pueden contrapesar la acción de gobierno de ese ejecutivo circunstancial no deseado. Como por ejemplo, la victoria circunstancial de 2007 municipal del PSOE en Basauri, donde, dicho sea de paso, en comparación con Estepona (Malaga), donde en Basauir hay 1 funcionario, en Estepona hay 3, siendo municipios de igualdad poblacional. Y en el caso vasco hay una tabla salarial acordada por los partidos en Eudel (la asociación de municipios vascos) para “políticos” y funcionarios. Y es que en Basauri, el tejido asociativo estaba “en manos” de PNV y de lo que luego sería Bildu. Porque la mayoría social respira y respiraba así. Eso, unido a una mala comunicación por parte de la alcaldesa del PSOE supuso su cáida al finalizar su legislatura. Pluralismo político, que haya más de un partido en el órgano correspondiente. Cuantos más mejor. Ojo, sin forzar la voluntad ciudadana. Y para eso, cuanta más oferta se presente, mejor. Ojo, pero como respuesta a un nicho de necesidad que exista en la propia sociedad. Y eso se demuestra en las elecciones. Es la propia ciudadanía, siempre con voluntad cambiante, quien responde a la pregunta relativa a eso. Pluralismo institucional, una serie de instituciones interdependientes que se controlen entre sí. Y gobiernos honestos, transparentes, y que digan siempre la verdad. Y es que tener una cultura de transparencia y gobierno abierto es un imperativo. Y no un debate nominalista, de como se llame, sino de contenidos, de profundidad democrática de lo que es y significan las cosas. Y, sobre todo, creerse el poder ciudadano, democrático, y no traicionarlo coyunturalmente. Hay que confiar en la ciudadanía, en el pueblo. No castigar cuando se puede equivocar, no sólo premiar cuando creemos que acierta. Y es que, se suele pensar en el corrompido, pero no en el corruptor. Y menos pensar en la responsabilidad ciudadana en la corrupción pequeña de todos los días. Y eso nos evita culparnos con la corrupción política e institucional como reflejo del mismo pueblo que los eligió. Ahora no se puede desvincular la “realidad política” o “los políticos” del pueblo, porque esos tics son los que una mayoría del pueblo ejerce en su vida cotidiana bajo la excusa de “como aquí roba todo el mundo, yo también puedo”, cuando el axioma debiera ser el contrario, que ante el mal ejemplo, el pueblo debe dar ejemplo, ser ejemplar, transparente y pulcro. Y este debate, complementario, siempre se oculta. Al igual que a algunos poderes detrás del telón les interesa un poder político débil que no cuestione la primacía de lo económico sobre lo de todos, sobre lo público, y que eso tenga unos valedores debiles y debilitados, sin capacidad de maniobra. Hay que pensar en esto, seriamente. Porque algunos les hacen el juego con un ataque indiscriminado y genérico contra “la política”.

Y se habla de los socialistas del PSOE. Como si el caso Matesa no hubiera sido en los años 60 y durante el franquismo. Y es que a algunos se les olvida la implicación de algunas empresas en esclavitud laboral y beneficios empresariales durante el franquismo, y que, se daba en igual cuantía, cuando no en mayor, dado que no había un sistema de control público, ni un régimen de opinión pública en el que se pudiera poner en cuestión, aquellos hechos de corrupción que se sucedían. O como si el caso gescartera hubiera sido bajo gobierno socialista. O si los responsables de Bankia hubieran sido nombrados por gente de la Federación Socialista Madrileña (como Blesa o Rasto). Se puede tener un cierto resquemor, resentimiento o desamor a las siglas socialistas, a la rosa y el puño, más eso no puede evitar señalar que la distinción es estructural y no partidaria. Allá donde las estructuras están diseñadas para minimizar el posible desmán de la condición humana, la corrupción se minimiza en todas las siglas. Cuando no es así, se ejecuta en todas las siglas en la misma proporción. Y es que es comparable con acusar a algunos en Catalunya de querer romper la legalidad (discutido y discutible) pero son incapaces de hacer absolutamente nada con la ruptura total y declarada de Coca Cola de la legalidad y las sentencias de las institciones judiciales españolas. Se ve que pueden romper la legalidad PP, PSOE y Coca Cola. Los demás debemos ser absolutamente rigurosos, pues, si no, la que nos cae es la mundial. Es esta arbitrariedad la que hay que combatir, no otras cosas. La respuesta ha de tender a ser la misma, sea la que sea, en circunstancias parecidas. Y comprender que una cosa es el sistema, o el régimen, y otra aquellos que participan en el mismo. Y no confundir un cambio de gobierno con un cambio de régimen. Por más que mucha gente se confunda, voluntariamente. O no.

Rajoy, por un lado, lleva casi 4 años de Presidente del Gobierno de España. Y deberá asumir sus responsabilidades. Y, si no las da, es la ciudadanía española la que deberá exigirsela. Y si no hay cauces para hacerlo, votarán a otro que si se los ofrezca. En el caso de la obsesión por Catalunya, que, como digo, es una realidad compleja (a finales de 2012 un tal Juan Carlos Pérez hizo para libanizate una serie de textos explicativos de esa realidad compleja: remito a ellos) los concejales soberanistas han pasado de 5 400 en 2011 a 6 000, pasando de 1’1 millones a 1’4 millones de votos, pasando de representar un 38% al 45% de los votantes, en el caso de las elecciones municipales en Catalunya. Este mero hecho pone cifras a que, aunque haya desaparecido del debate público, y de la opinión publicada, la opinión pública catalana, la que vota, sigue latiendo en unas claves, que son las mismas que hace 3 años, lo menos, cuando no muchos más. Y la respuesta no puede ser cerril, sino abierta y europea, negociadora, siguiendo los modelos de canadá con quebec, de dinamarca con feroe y groenlandia, de finlandia con las aland, de reino unido con sus naciones irlanda (del norte), gales y escocia (cameron habla de un reino unido de 4 naciones, y a nadie le molesta) y tantos otros ejemplos europeos, modernos, compuestos, progresistas, de unión en la diversidad.

Sobre chinos y monarquía… que decir! Pero sobre banca suiza está claro que el problema no está en tener cuentas en el país helvético, sino en no declararlas y no tributar en España por ellas. Se habla del caso de los Pujol (que, dicho sea de paso, huele a operación del CNI, algo que, con el tiempo se sabrá, como se ha sabido la inmoralidad que sufrió, falsamente, el todavía alcalde Xavier Trias) pero no de la cuenta que tuvo el padre del eurodiputado Javier Nart por la presunta excusa del peligro terrorista de la banda ETA. Toma ya. Como si esa manta pudiera taparlo todo y a todos. De eso no se habla. Y el caso sería, el mismo. A igualdad de hechos, igualdad de respuesta. O no? Y es que, dicho sea de paso, no es de recibo poner el cebo a la población, incentivando el desfalco, la evasión de capitales, el no pagar impuestos. Sea con la excusa que sea. Porque eso es incentivar y promocionar la corrupción. Y eso, además es antipatriota, es antiespañol. Hablar de presunta debacle por no se que partidos cuando cada vez está más claro que PP y PSOE se disputarán el primer y segundo puesto en las generales y C’s y P’s se disputarán el tercer y cuarto, es confundir el culo con las témporas, de manera interesada, y jugar con la baraja antiespañola. Es hacderle el juego a los que quieren la desestabilidad, la incertidumbre, la pena, no sé con que fin, ni con que objetivo u horizonte. Obviamente que la banca suiza dice que es legal tener cuentas en suiza. Y en otras partes de europa y el mundo. Y es su negocio captar clientes. Como lo hacen los bancos españoles. Eso no es ni puede ser considerado noticia. La clave está en que se declare. Y tribute sus impuestos. Transparencia y claridad.

Ahora que nadie se acordaba de la Prima de Riesgo (pobre muchacho Riesgo, que todo el mundo se acuerda de su prima, y no de el, que fue portero de la Real Sociedad) lo cita con la misma fruición como cuando se acercó a los 600 puntos. Y ahora anda en la banda entre los 110 y los 130. A veces pasa por arriba y por abajo de la de Italia. O la del Reino Unido. Es accesible en internet, la de muchos países. Y está claro que si sube no es tanto por culpa del propio estado sino por el caso de los grecios, digo, griegos. Y es que, lo mismo que buena parte de la recuperación no es responsabilidad de Rajoy, sino de las circunstancias internacionales (como buena parte de la crisis no fue cosa de Zapatero, sino del contexto internacional), el vaiven de la prima de las últimas semanas se debe sobre todo al tío de la vara (Varufakis) y a su capo, Alexis Tsipras, que saben lo que tienen que hacer, pero se resisten como gatos panza arriba, porque supondría ir contra todo el discurso y programa con el que se presentó. Bueno, de eso, Mariano Rajoy y el PP saben un montón, porque, salvo casarse el propio Rajoy con un hombre, han roto con todo su programa a lo largo de la legislatura. ¿Cual es la respuesta a esto? Recuperar el mandato imperativo. Tomad nota de este instrumento. Es una receta que hay que re-introducir en el estado español. Lo del Ibex (que no Ibes), pues sube, baja, el, digo, los mercados, son volátiles y especulativos. Una estabilidad como la actual, ponerla en duda pues … y ya lo de hablar de salida de inversiones es poner el carro delante de los bueyes. Hay partes del estado donde la inversión extranjera está teniendo records, y su perspectiva general para el estado es la misma que en otros lados. Buscar el miedo es un grave error. Y usar el país contra una opción política determinada, en base a cuanto peor (el país) mejor (para una facción) es un axioma culpable de traición de lesa patria.

El sistema tiene la suficiente flexibilidad para asumir políticas diferentes, lo mismo que, en materia económica, sin cambiar la constitución española de 1978, puede asumir tanto a una Magaret Tathcher (que ya no será Esperanza Aguirre, aunque aspiraba a ello) como un Nicolas Maduro (que le gustaría ser a Pablo Iglesias), pero siempre con unos límites. Si una alcaldesa, posible, porque hasta el 13 de junio de 2015 no se verá definitivamente quien es alcalde y donde, en Barcelona, Madrid o donde sea, toma medidas que van en contra de los intereses de esa ciudad, la clave está en que lo aproveche otra. Como la candidatura al mundial de badmington, que Donostia dijo que no quería, y se lo ha llevado Bilbao. Que disfruten en Donostia de haber votado a Bildu. Y ahí están los resultados. El próximo alcalde será del PNV, como en Bilbao. Sin dramatismos. Que ahora no se quiere esto o se promociona aquello? Bueno, pues que disfruten de lo votado. Sin dramatismos. Eso si, a la libertad en el gasto, imponer una obligadión en el ingreso. Siendo responsables de lo uno y de lo otro. Ese debe ser el único límite. Porque no hay un plan, ni debe haberlo, y las ciudades, se deben construir, día a día, paso a paso, según las necesidades que van surgiendo. A veces acertando, otras fallando. Pero siendo, los de allí, responsables tanto de lo bueno como de lo malo. Como debe ser.

Está claro que el igualitarismo forzoso es un error. Pero es un error también cuando se pretende la laminación de la foralidad en los 4 territorios vascos (o, a veces, “sólo” el convenio y concierto, en materia de gestión de las haciendas vascas) o del REF canario, para hacer todos iguales, presuntamente, igualando por abajo. Un error tan grave como el acudir a simplismos y simplificaciones. Y es que el tema de la semana santa sevillana era algo tan simple como que el esfuerzo inversor no puede ser únicamente público. La ciudad de Sevilla y las instituciones andaluzas no pueden ser el sosten de una fiesta cultural-religiosa en la que se beneficien instituciones privadas como bares, restaurantes y hoteles. Como poco, debe haber un partenariado público-privado de co-responsabilidad en el ingreso y en el gasto de dicha fiesta, con un modelo en que no se deje la totalidad de la financiación a las arcas públicas y la totalidad del beneficio a las arcas privadas, algo que, cuando se produjo el rescate de la ahora Bankia se puso en cuestión, pero cuando P’s lo pone encima de la mesa respecto a la semana santa sevillana, se acude al simplismo, a la descalificación, y a la difamación. Por más que caigan mal, no se puede acudir a algo tan burdo. No es justo, no es democrático.

Sobre las medidas que pueda tomar cualesquiera gobierno próximo, municipal, autonómico o del estado, ya se verá. Dependerá de muchos factores. Algunos no se cuentan, como pueden ser las rondas negociadoras de la OMC (organización mundial del comercio), la OCDE y otras instancias internacionales. O de la UE. Y es que ya sabemos que muchos gobiernos del estado, lo bueno que han tráido lo han tráido ellos, y lo malo, eso, nos viene impuesto. Cuando, por ejemplo, en la UE, no hay competencias cedidas, sino gestionadas en común, sea bien a través del CoRePer (comité de representantes permanentes, embajadores), de los diferentes consejos de ministros de la UE, o del consejo europeo, de jefes de estado y gobierno. Los poderes de la comisión y el parlamento son aún limitados. Aventurar medidas es como un chaman que coge un pato lo abre en canal y lee el futuro a través de sus vísceras. Muy científico. Al igual que cargar contra Zapatero, porque si, por inquinas personales u odios políticos, como si los últimos 4 años no hubiera sido Mariano Rajoy el Presidente y Zapatero no hubiera estado apartado del foco público. Y se tráen a colación asuntos falsos, simplificados en el mejor de los casos, pero siempre recurrentes. Y sin entrar en ninguna profundidad para explicar la profundidad de cada caso, en su realidad y trasfondo. Y se acaba con un ataque absurdo. Se ataca a Felipe Gonzalez por ir a un consejo de administración (ojo, 12 años después de haber salido del poder) y se ataca a Rodríguez Zapatero por no hacerlo y tener un puesto en el consejo de estado. Las dos críticas, a la vez, no. O se asume que los ex jefes de gobierno no pueden trabajar en nada en lo que hayan tenido influencia (lo cual incluye a todas las empresas españolas) y se le da un sueldo público digno y unas condiciones de vida sufragadas por el estado, o se asume que desde el minuto uno puedan ir a la empresa que quieran, cobrando lo que quieran, y trabajando, con su bagaje y conocimientos, para potencias o empresas que pueden tener su cabecera e intereses primordiales en el extranjero. Pero claro. Si se porefirió que Endesa se troceara para un tercio española, un tercio alemana, y un tercio italiana, perdiendo, en consecuencia, a la larga, toda su dimensión latinomericana (habría que explicar algún día la dimensión imperialista que esconde este término, que unsan algunos para obviar el igualmente imperialista iberoamérica) en vez de una empresa radicada en Catalunya, eso dice bastante del sentir y ser español. Y, creo, está claro, ante la disyuntiva, la lógica dice que la primera opción es la más razonable. Y es que el problema no es que los representantes públicos cobren mucho. No. No lo hacen, dicho sea de paso. Cobran poco. Por muy impopular que sea decirlo. La cosa es que se curren lo que cobran. Que lo que cobran, se lo ganen con su producción y el sudor de su frente.

Y volvemos a la escatología y al apocalipsis. A buscar situarse en el escenario del fin del mundo. Algo así se debió encontrar el primer gobierno socialista de Felipe González, antes y después de las elecciones de octubre de 1982. Y todo lo que iba a pasar de malo, no sucedió. Y los riesgos, se asumieron, y se pasaron. Conviene tranquilizar a la sociedad, y no exaltarla, no escitar sus más bajos ánimos con peligros que no existen. Y es que el sistema es lo sufdicientemente complejo como para que las astracanadas se reduzcan al mínimo. Que se lo digan a los de Syriza en Grecia (hermanos de IU, dicho sea de paso). El comercio justo es un banderín de enganche como otro cualquiera, una oportunidad de negocio, por tanto Carmena, como Carmona con la capital del teatro y las naumaquias, ofrece cosas para distinguir y hacer especial a Madrid, diferente de otras ciudades y capitales del estado y del mundo. Son opciones ideológicas. Como lo de ciudad libre de transgénicos. Un asunto anticientífico y de pensamiento mágico, pero, bueno, es libre de, dentro de sus competencias, hacer lo que considere oportuno. Porque, parece, ambas cuestiones anteriormente citadas, van unidas. Si les gusta, que los madrileños lo premien. Y si no, ya lo castigarán dentro de 4 años. Lo mismo que profundizar en la descentralización, la subsidiariedad y en fórmulas de participación, complementarias de lo representativo. No es la de dios es cristo. Es política. Hecha por una formación distinta. Si todos fueran a hacer exáctamente las mismas políticas las elecciones y la existencia de partidos distintos serían algo superfluo e innecesario. Canarias eliminó los toros en 1991, pero sólo se recuerda la ley catalana contra los toros. Carmena, si es elegida alcaldesa, está en su derecho de hacer lo que pueda para minimizar la presencia del toreo. O de hacer una consulta que ponga en evidencia donde está la mayoría social madrileña, por donde respira. En cualquier caso, parece que en otros lugares del entorno de la ciudad de Madrid podrán disfrutar del toreo aquellos que disfruten con ello. Así que desdramatizar y tranquilizar a la gente. Y no sacar de quicio las cosas. Está más que claro que con calma y normalidad, cuando se constituyan los nuevos plenos municipales, las nuevas asambleas autonómicas, se pondrá en marcha el normal juego político, de presupuestos anuales, de normativas y ordenanzas municipales, de leyes y reglamentos en las asambleas autonómicas, y ahí se debatirá, se enmendará, se consultará con los secretarios e interventores, y, sobre todo, se pasará el filtro de dos preguntas fundamentales: “Y esto, cuanto cuesta?” y “Y esto, quien lo paga?”. Y se acabará haciendo lo que se pueda. Como siempre.

Sin duda, ejemplos como la serie escéticos debiera ser la base para entender que no hay un ancianito sabio que nos diga lo que es racional y lo que no lo es, lo que es bueno, y lo que no lo es. Es la propia sociedad, consciente, la que debe valorar lo que hay y existe. Y constituirse en partidos políticos para vehiculizar esos sentimientos en proyectos ciudadanos que dirijan las instituciones colectivas. De abajo hacia arriba. A semejanza del esquema foral de los 4 territorios vascos de Euzkadi sur. Ahí no entraré a decir como han de estructurar y funcionar cada partido dentro de su casa, porque eso lo deben establecer los respectivos afiliados y militantes, pero está claro que debieran responder a las voluntades y necesidades de las gentes que tienen incorporadas. Y ser instrumentos y herramientas de construir, de aportar. Aunque, esto, es algo que algunos cumplen mejor que otros. Y no puede imponerse. Como no pueden imponerse sentimientos por decreto o por ley. Y reconocer que no hay una única fuente de derechos universales. Hace no mucho, un francés afirmado en españa dijo rotundamente que los franceses habían inventado los derechos humanos. Como quien inventa la fregona o el futbolín. Y aquí se señala a los griegos como supuestos padres de la democracia occidental. Falso. Lo uno y lo otro. No hay que cometer el error de pensar en univoquidades. La civilización occidental recibe de muchas fuentes, endógenas y exógenas, unas reconocidas y otras ocultadas deliberadamente. Y es por eso que la humildad debe ser un valor primario. Y es que, en el fondo, hacemos historia todos los días. Todos, el pueblo, hacemos historia. Y cambiamos el rumbo de esa historia con nuestras acciones individuales que cristalizan en acciones colectivas.

Hablar de una fundación en concreto, o de una filosofía o línea de pensamiento en concreto, hace un flaco favor al pluralismo, a la libertad de expresión y pensamiento. Sin duda hay muchos pensadores, muchas reflexiones, muchos libros, que pueden ayudar a confeccionar un pensamiento complejo, a comprender mejor la realidad, con una aplitud de mentes, sin apriorismos, siendo capaces de leer de todo y a todos, a los propios, y a los extraños, a los más cercanos, y a los no tanto, a los que apoyan las tesis ya previamente existentes, a los que, de una manera u otra, las combaten. Y es que, en ese juego de confrontación de realidades, es de donde sale la síntesis de donde surgirá el acuerdo. El crisol del acuerdo donde se construye el futuro común de la comunidad. Y, termino, citar únicamente a la “Institución Libre de Enseñanza” es no entender globalmente la situación completa a finales del siglo XIX. Y para ello, humildemente, para entender ese error, tan sólo con haber leído los textos de otros compañeros de Liebanizate hubiera sido más que suficiente. Y es que, a veces, con la empatía y ponerse en los pies del otro, es más que suficiente paso para avanzar en la comprensión del otro, entender al diferente, con quien hay que convivir en un mundo siempre cambiante, siempre complejo, siempre evolucionando. Como afirma el dicho, agua siempre nueva que surge del caño de la vieja fuente de siempre. Así es nuestra realidad, así es nuestro mundo. Para el resto, diálogo, negociación y acuerdo. Y respetar la palabra dada.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s