Islam y Occidente

reconciliacionTras el 11 de Septiembre de 2001 se pusieron de manifiesto unas realidades que parecían dormidas, tras los felices años 90, en los que, presuntamente, el mundo alcanzó el nirvana de la paz y la cordialidad, surgía un mundo cruel, feroz, de terror, en el que el miedo se inoculaba en las grandes masas occidentales. Al tiempo, se asumía en los países orientales la teoría de la conspiración que les exculpaba completamente y les quitaba papel activo cualquiera en los hechos que se sucedían. Y, por ello, se sucedían con velocidad de vértigo las explicaciones sobre un autoatentado por parte de facciones radicales de los Estados Unidos, que en realidad fuera financiado por Arabia Saudí, y que si fue ejecutado por la mano de los servicios secretos de Israel. Cualquier cosa menos buscar el camino a las raíces profundas de los conflictos, pues es más fácil juzgar que pensar.

El mayor problema de la Religión, de cualquier religión, es que, en esencia, es enemiga del concepto Diplomacia. Para que exista diplomacia se debe reconocer la alteridad de una manera profunda. Y ha costado, pues si en el siglo XV lo que hoy conocemos como Francia tenía un, digamos, ministerio de asuntos exteriores, la China de entonces no lo tenía, pues sólo se reconocía a si misma, es decir, el Imperio Medio o Imperio Celestial, siendo todos los demás inferiores o de alguna manera subordinados a la voluntad china. Y es que reconocer la alteridad en religión es reconocerle al otro que lo que tu tienes no es toda la verdad, y, no sólo eso, sino que, parte de lo del de enfrente es verdad, lo cual va contra el concepto de dogma y de la fe. Es sobre esta base sobre la que se construyen los fundamentalismos. En el caso del islámico, asumiendo que sólo son humanos los musulmanes. Y que sólo son musulmanes los de su grupo, o, mejor dicho, secta. No como los Iroqueses o los norteafricanos Amazigh de antes de la invasión arabizadora, por ejemplo, que tenían, a su manera, democracias, y tenían un alto concepto de la vida humana.

Crear un relato siempre es importante, como seres humanos, para comprender la realidad, siempre compleja, siempre cambiante, el problema recae en que, se debe saber, que los demás también construyen sus relatos, y se debe ser consciente de este hecho, sobre todo porque, puede, que ese relato y el nuestro lleguen a colisionar en algún momento, y el reto es saber hilar relatos para que se puedan establecer espacios de relato compartidos allí donde sea necesario. Occidente, hasta ese 11 de Septiembre de 2001 estaba dentro del relato de la gerra fría y sus consecuencias. Pero los países árabes estaban insertos dentro de su propio relato, al que, el de la guerra fría les vino dado, y, en parte, asumieron en la medida de sus propios intereses y geoestrategia. Es así que, por ejemplo, en el año 1979, cuando la URSS cambió Somalia por Etiopia como país con base naval en esa parte del mundo, para la proyección hacia el índico de la flota soviética, acabaron entrando en guerra, en parte por los beneficios derivados de su posesión. Por otro lado el juego entre Iran e Irak por parte de los Estados Unidos antes y después de 1979 sobre los ejes sobre los que basculaba el contrapoder a los soviéticos en la zona de oriente medio es también reseñable, siendo, en el caso de Iran, hasta la revolución, uno de esos casos en los que, como diría aquél: “es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”. Obviando los principios más básicos de derechos humanos, individuales y colectivos, en tanto que se aseguraran una posición geoestratégica. Esos olvidos, esas lagunas, son ingredientes que contribuyen a dinámicas de reacción, alimentan al monstruo.

El Islam europeo es diferente del islam en otras culturas. ¿Porqué? No hace falta retrotraerse a las dos veces en las que Viena estuvo asediada por los otomanos (la segunda de las cuales produjo el invento del llamado Croissant, pues una panadería anexa a las murallas exteriores de la ciudad, una noche, se enteró que iba a ser atacada la misma por ese sector, dió la alarma, y se pudieron salvar, y, como contrapartida, se les dió permiso de hacer algo así con el símbolo de la media luna del islam) para llegar a una conclusión importante. Y dual. Y es que, en los balcanes, no se puede mantener una realidad “invadida” durante 8 siglos. Y menos que el islam realizado en ese territorio no acabe mimetizandose con el resto del magma social y cultural existente. Es decir, que si el islam pudo perdurar en los balcanes fue porque se balcanizó, en el mejor sentido de la palabra, ese islam se hizo europeo. Lo mismo que el islam de Córdoba fue europeo, y no africano, de ahí que gente como Averroes, si bien son figuras en la historia del Islam, son imposibles de reproducir sin atenerse al contexto en el que surgen. Y es que, en Hispania o Iberia, hubiera sido imposible mantener 8 siglos de conquistas imperialistas sin que hubiera elementos interntos que hubieran contribuido a hacer posible esa situación. Aparte de que el concepto reconquista es un invento del siglo XIX por parte de la rama historicista del recién creado nacionalismo español, cuya primera expresión fue la pepa, y trajo como consecuencia las guerras carlistas. Es por esto que, aunque se solidarizaran con Bosnia (o Kosovo) musulmanes de todo el mundo, aunque fueran a combatir allí, el tema religioso, realmente, más allá de lo retórico, no era un fundamento de combate, y, asimismo, el islam bosnio es genuinamente europeo. Pues se da en un contexto que valora los derechos humanos, la democracia y la libertad.

Durante los años 60 y 70 del siglo XX se intentó llevar a cabo, en el norte de África, regímenes laicos. Por ejemplo, el laicismo en Argelia o Túnez. Que acabaron virando a la religión y al islamismo cuando se alcanzan crisis. Pondré dos ejemplos, actuales, y que se pregunte porque no es igual. Tanto el Rey de Marruecos como la Reina de Inglaterra, entre sus títulos, está el de defensor de la fe, el guía de los creyentes. Pero convendremos que, a igualdad de títulos, no representan exáctamente lo mismo, verdad? Y, por otro lado, se habla de los democristianos de la CDU de Merkel y de los islamodemócratas de Erdogan, que tendrían el mismo concepto de la religión, cada cual la suya, teniendo prácticamente la misma receta en los económico (neoliberal), pero todo el mundo coincidiría en entender que no es exáctamente lo mismo, porque? Pues, probablemente por el contexto. Y es que, pongamos por caso, Líbano, en 1945, como estado cristiano, e Israel, en 1948, como estado judío, surgen como experimentos democráticos en zonas en los que las democracias no son realidades, aunque se les dé el lábel de tales en función de intereses ligados a la guerra fría. Y es que, dejando de lado que la gran masa de Sunies en Líbano no entra en política hasta 2005, tras el asesinato por los servicios de inteligencia sirios del antiguo primer ministro libanés Hariri, el declive de Líbano, con un territorio comparable al de Navarra, rico y próspero, y que era conocido como la Suiza de oriente medio, hacia una guerra civil en los años 70, influenciado después por el juego regional con Siria e Iran, mediante el Hezbollah, ha demostrado que los buenos principios pueden corromperse, en parte por la diferente evolución demográfica, y, por el otro, por el contexto en el que se desarrollan. Y es que el intento de establecer un partido de hermandad entre cristianos y musulmanes como fue el Baaz, acabó con el fundador cristiano renunciando a la criatura, y con una Siria en la que una minoría del 10% toma el poder e impone una monarquía hereditaria embozada, y en irak la minoría suní imponiéndose a kurdos y chiies, por la fuerza de las armas y la represión. Las dinámicas internas se impusieron sobre ansias modernizadoras, las lógicas internas acabaron triunfando. Es por ello que no es posible imponer un modelo desde fuera, debe poder darse desde dentro, siendo primero, necesariamente, un cambio de paradigma en los modelos culturales, para, después, hacerlo en los políticos. Primero liberar el alma, después, la tierra. Si no es así, los mismos vicios pervivirán bajo otra carcasa.

Durante los años en los que se han sucedido el pansocialismo, el panarabismo y el panislamismo, en los que faltaba el pan precísamente en esas sociedades del norte de áfrica, se ponía por ejemplo que era imposible una unidad árabe dada la existencia de Israel. Que molestaba. Que es tanto como decir que la existencia de Suiza era un obstáculo para la creación de las comunidades europeas en 1957. Y que sigue sin quererse integrar, de pleno derecho, en su sucesora: la UE. Gran parte de los esfuerzos del islamismo fundamentalista terrorista está centrado en Israel. Aunque lo revistan de apoyo a sus hermanos palestinos, aunque estos se dicen herederos de los filisteos, y por tanto, serían los judíos del mundo árabe, unos apestados, unos olvidados. Y es que no se puede olvidar el trato en jordania, en líbano o en tunez en la segunda mitad del siglo XX. O permanecer abiertos y sangrantes campos de refugiados hace 70 años, sin querer integrarlos en la población y estado receptor. Algo que no consentirían con sus ciudadanos emigrados a Europa, dicho sea de paso. Y es que, en el conflicto con Israel, lo de menos es apoyar a los palestinos. Lo importante es derrotar a Israel, que, en el imaginario de algunos, es simple y llanamente, el heredero de los estados cruzados. Siempre es mejor juzgar que pensar, y cuanto más simplificado sea el esquema, más facil manejarse en la manipulación. Sin matices, sin claroscuros, sin detalles. Aún quieren echar a los judíos al mar. Y, es que, sinceramente, sin este elemento conflictivo como algo aglutinador e integrador del Islam, les costaría encontrar causas que pudiera catalizar y electrizar a todas las personas del Islam en algo común a todas ellas. Es por esto que, en verdad, cualquier solución dialogada, les es molesta y están en contra. Esto, y el asesinato de Rabin, estuvo en la mente de Arafat cuando rechazó el histórico acuerdo de Diciembre de 2000 en Camp David, que hubiera cerrado prácticamente, salvo dos temas, el conflicto en Tierra Santa.

Está claro, por otro lado, que una cosa es el miedo potencial percibido, y otra el miedo real. Atenerse a una realidad que no es real es una cuestión que no es novedad en el mundo árabe, como cuando ese Presidente de Egipto que le dice al Rey de Jordania que ataque a Israel porque, se supone, están ganando la guerra, y en realidad, han sido derrotados en el campo de batalla, lo que llevó a Jordania a perder la transjordania y su partede Jerusalem. Todo no por un hecho real, sino por algo puesto sobre el papel, que lo resiste todo. Y es que los musulmanes tártaros en la ex URSS no eran realmente un problema para la URSS, pero así fue percibido por el politburo comunista, pues, en realidad, temían la reacción de todos los pueblos bajo su mando, fueran musulmanes o no. Y es que el ejemplo de los bosnios es paradigmático para señalar que el comportamiento de los musulmanes no es el mismo, sino que se en condicionados por el entorno y circunstancias particulares en las que se desenvuelven: el contexto. Por tanto, el problema no es el credo. No necesariamente. El credo no deja de ser una excusa, una bandera con la que se moviliza a la gente. Y, de no existir, habría otras. Hay un ejemplo claro: durante el final del siglo XIX se está produciendo una desaceleración de la religiosidad en lo público en la otrora ojito derecho de la Iglesia, la hoy laica Francia, y este elemento dejó de ser movilizador, como, dicen, le confesó un general al defensor del Capitán Dreyfuss, acusado judío de traición a la república. Y es que, dicen, este general, ante inventos como la ametralladora, y ante una más que posible guerra en Europa, necesitaba elementos que movilizaran a los suyos y arrojaran a la flor y la nata de la juventud francesa ante las balas enemigas. Y es que, en el fondo, los rivales, los alemanes, llevaban un “Got Mitt Uns” (dios con nosotros) en la hevilla del cinturón. Como los dos contendientes en la guerra de secesión americana apelaban a dios al unísono. El problema viene cuando, como debió decir el primer general del Israel moderno, ante la toma de una localidad de tamaño medio, cuando se invocó a dios, que temía que en ese caso dios pudiera estar con los de enfrente. Dios no es el problema. El Islam no tiene porqué ser el problema. El credo no es el problema. Está en otro lado. Más humano.

Otro de esos ejemplos en los que se visualiza que es el contexto el que acaba, más pronto que tarde, por condicionar la realidad a medio largo plazo es la institución del Kemalismo. Y es que Mustafa Kemal, Attatürk (padre de los turcos) era originario de Macedonia, es decir, nítida y claramente europeo, de cultura europea, y, por tanto, proclive a los cambios. Más si cabe cuando, en el siglo XIX la institución armada turca fue modelada a imagen y semejanza de las instituciones armadas europeas, generando un pensamiento occidental y occidentalizado, que, en momento de crisis terminal del anterior régimen, fue institucionalizado pues eran la única organización estructurada con capacidad de acción, con credibilidad, que había en todo el imperio otomano. Es por ello que este intento de revolución francesa en el Islam ha sido encauzada y guardada por la institución armada. Hasta nuestros días. Y el contexto ha ido moldeando y retrotrayendo la marea hacia atrás en muchos casos. Por el contexto. Y, por otro lado, no debemos olvidar que lo que se logra bajo la punta de un fusil, bajo el peso de las armas, en realidad no es victoria, sino derrota. Lo decía Gandhi. Y se puede decir con las siguientes palabras, que lo que se logra con las armas ha de defenderse, posteriormente, con las armas. Por ello es mucho más importante convencer que vencer. Lo endógeno sobre lo exógeno. Para que pueda ser permanente y duradero.

Hablando de los turcos y del imperio otomano, y de la institución militar, se puede hablar de los jenízaros. Un cuerpo de ejército, compuesto por soldados blancos raptados al nacer en los balcanes y en el sur del actual Ucrania, y criados en estambul de manera específica para este cuerpo otomano. Y, por otro lado, debemos señalar algo histórico, y es que los árabes no son los pobladores originales del norte de áfrica. Y que, como el resto de pueblos, tienen sus pecadillos. Uno de ellos es el de la institución de la esclavitud. Y es que hubiera sido imposible la misma sin la colaboración en la captura y el tráfico de los mismos de los árabes, de los musulmanes. Que son los que pactaban con los negros líderes locales para su posterior entrega al blanco que los metía en barcos hacia américa. Cada cual tiene su papel en la historia, y para que la memoria sea completa ha de ser íntegra, con la veracidad histórica de todos, sin excepción. No ha habido buenos buenísimos ni malos malísimos. Y es que el Mufti de Jerusalem visitó a Hitler en Berlín, y los musulmanes fueron aliado del Tercer Reich. Cosas, todas ellas, que tratan de eliminarse. Y quien quiere recordarlo, a veces, se dice que es algo relacionado con el Islam, y no con cosas más humanas. Porque no es imputable al Islam, sino a la relación geopolítica y geoestratégica, y al comportamiento humano en un contexto determinado. A la relación del Islam con Occidente.

Todos los pueblos necesitan de una épica, y, para ello, en general, la Religión es muy importante, porque supone que hay un poder por encima de todos nosotros que nos protege, que nos cubre, que nos alimenta, que nos da calor en la adversidad, que nos reconforta en las victorias, y que lo tenemos nosotros y el de enfrente no. Y si dice tenerlo, es un hereje, porque no es posible que dios ame a nuestros enemigos. Algo que, por otro lado, va en contra del amor universal atribuible al dios de los judios, cristianos y musulmanes. Y contrario a buena parte del credo del Islam (como es anticristiano el matar al prójimo, y sin embargo, se hace). Y es que, en verdad, el credo no es el problema. En la relación del Islam con Occidente. Y con otros marcos territoriales en los que se mueve, las luchas, peleas, fricciones y guerras, tienen todo que ver con intereses, movilizados bajo el manto de ideas ligadas a Dios. Aunque no sea verdad la superestructura, sino la infraestructura, no lo visible, sino lo invisible. lo que está en el fondo, lo que no se confiesa. Ante esto, ante una situación como la presente, lo único que se puede hacer es, uno, desmontar el relato del de enfrente para que nadie de los nuestros tenga la tentación de creerlo, dos, mantener un relato que tenga en cuenta el de enfrente, y que integre esa visión de alguna manera, por supuesto, reafirmando las cambiantes aplicaciones de nuestros históricos principios (la imagen de beber siempre agua nueva de la vieja fuente de siempre) y, finalmente, abordar el proceso de eliminar las causas objetivas que alimentan el sostenimiento de reclutamiento de masas en el de enfrente, en el islamista fundamentalista terrorista, a semejanza de lo que intentó el Presidente Kennedy con la “Alianza para el progreso” en las Américas. Sólo así se podra acabar realmente con el desafío que suponen, de una vez y para siempre.

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  1. Mayte Lega

    He leído atentamente los dos artículos y francamente no se adonde quieres llegar, intuyo el fin y no me gusta nada.El título Islan y Democracia los veo incompatibles. El Islan es un sistema de vida y de gobierno amen de una religión que van inequívocamente unidas.Mientras esto siga así, las mujeres seguirán perseguidas por conducir, cortaran las manos por llevar móviles, apedrearan hasta la muerte por adulterio, y no sigo con más atrocidades. Ahora bien, a pesar de vivir en el medievo, no se privan de utilizar todos los medios modernos occidentales a su alcance. Diría mas cosas, pero este tema me resulta muy doloroso.tu dices que los musulmanes europeos son distintos, pues son ellos , los que tienen nacionalidad europea, los que están asesinando por las calles.

    • hanskarlperez

      Sin duda mezclas cosas. ¿Acaso crees que pasan esas cosas en Bosnia Herzebovina o en el Tartarstan en Rusia? Confundes musulmanes europeos con árabes en Europa. Y te ruego leas el libro de Benazir, el primer tercio fundamentalmente. Si no lo quieres comprar, pídelo en tu biblioteca municipal.

      • Mayte lega

        No hablo de árabes, por cierto, árabe es una raza y musulmán una religión. Hay árabes cristianos, coptos,armenios….. Y musulmanes occidentales. Vete a Turkia y no toleran que les llamen árabes, y son de mayoría musulmana. Respecto a Bosnia , que te voy a contar, debajo del comunismo durante años con religiones prohibidas y ahora mismo debajo de una gran pobreza, y lo mismo con Tartarstan en Rusia.

      • hanskarlperez

        Árabes no es una raza, sino una etnia dentro de la raza semita, que incluye tanto a árabes como a “palestinos”. Los turcos no son árabes, como no lo son los indonesios. Por eso tienen razones poderosas en no aceptar ser denominados algo que no son. Como cualquiera. Hay que puntualizar, y no caer en errores. Y, tanto bosnios como los de tartarstan son ejemplos de un islam europeo.

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