¿ALIANZA DE CIVILIZACIONES?

¿ALIANZA DE CIVILIZACIONES?

-Artículo de José Luis Gómez Fernández

 

"El trabajo os hará libres" Lema nazi instalado a la entrada del campo de concentración de Auswitch

“El trabajo os hará libres” Lema nazi instalado a la entrada del campo de concentración de Auschwitz

Este interrogante me trae a la memoria el ensayo del norteamericano Samuel Huntington sobre el conflicto entre civilizaciones, que viene a decir que las guerras en el futuro no serán ideológicas sino culturales.

 

Ahora bien, ¿cómo hay que entender esto? Porque, con la caída del Muro de Berlín les pareció a muchos intelectuales, historiadores y políticos entre ellos a Francis Fukuyama, director del Instituto de Estudios Estratégicos de la Universidad de Harvard, que la Historia llamaba a su fin. El fin de la historia lo llamó, como si desde ese episodio en adelante los escollos de los pueblos habrían terminado, y Oriente y Occidente ya podrían mirarse a la cara sin diferencias ideológicas ni problemas mayores; en una palabra, el totalitarismo del primero y el liberalismo del segundo estarían abocados a entenderse comercial y culturalmente.

 

Qué mejor que pensar que llevándose bien se obtendrían logros que de otro modo impedirían las buenas relaciones bilaterales.

 

La llamada alianza de civilizaciones podría pivotar la cohesión de los pueblos y su gobernanza inspirándose  en una  idea vaga y difusa de representarnos un mundo armonista y hermanado. Así pensó algún advenedizo del partido socialista en la anterior legislatura. Vino después la idea de armonismo, del buenismo y de la multiculturidad. Quedó aparcado Hobbes quien afirmaba que “el hombre es un lobo para el hombre” (homo homini lupus) y se veneró a Rousseau: todo el mundo es bueno…..!!!los derechos humanos!!!…las fronteras abiertas, sin rejas , sin vallas, como gritaba Pablo Iglesias el sábado en la Puerta del Sol.

 

Las raíces de las culturas son inconciliables. Las creencias dogmáticas han desbancado más de una vez, en la historia universal, a la propia civilización convirtiéndose en historia cruel y enajenada. El fin justica los medios, no importando si el fin es paradisíaco y ficticio fuera de este mundo o en éste con millones de muertos como en el comunismo stalinista. Por eso los yihadistas viven dispuestos a inmolarse y matar a quien ofenda su creencia porque son ciegos a la racionalidad individual y solo obedecen y se deben a lo que Averroes, en el s.XII, llamó el Entendimiento Agente, un Todo que piensa por ellos, por las partes individuales, la única fuerza que  impulsa su acción y su sumisión, (la yhijad). Alá y Mahoma, su profeta, para los musulmanes  como el Destino lo fue para los griegos. Recuerden las Tragedias griegas. Así ha sucedido con el Occidente cristiano y el Oriente otomano.

 

No puede darse mayor disparate, contradictorio en sus propios términos, que llamar civilización a un Imperio destructor. No habrá alianza de civilizaciones, como a algún majadero se le ha ocurrido pensar, y, para mayor decepción, con un presupuesto que aún este gobierno, cómplice en muchas rutas de viaje con el anterior,  no ha derogado.

 

Hubo Imperios destructores (como el Imperio Persa, el Ruso-Soviético, Ucrania hoy, o el Otomano, cuyas tristes consecuencias aún siguen vivas en los rescoldos de toda el área Bosnnia-Herzegovina).

 

Que se aclaren las responsabilidades de Rusia y China, en mantener el régimen de Siria, Los periódicos acentuaban estos días los miles de millones (250 000) de China invertidos en Hispano América.

 

Se dice que China es, no obstante, un Imperio con pies de barro; veremos dónde desencadena su lúgubre y vasto imperio con un concentrado capital en divisas de todo el mundo, oriental y occidental.

 

¿Cómo es posible, dice Gustavo Bueno, “respetar las leyendas de Mahoma relativas a las revelaciones por él recibidas del Arcángel San Gabriel? Sólo en la perspectiva armonista de la alianza de las civilizaciones podría esperarse que en la época de la Globalización puedan convivir, en el nombre del respeto mutuo, quienes creen que Cristo es una persona divina, y quienes creen que creer esto es una blasfemia, porque sólo Alá es divino. Por consiguiente el respeto de un cristiano ante las creencias de otro solo puede mantenerse, a efecto de su convivencia, poniendo entre paréntesis las creencias respectivas y relegándolas a la vida privada, es decir, abandonando las obligaciones proselitistas impuestas por el amor al prójimo. Pero esto no tiene nada que ver con la integración, tiene que ver más bien con una yuxtaposición más o menos superficial. El respeto a la libertad ajena sólo puede ser respeto de veneración o respeto de miedo (que ya justifica, sin embargo, la responsabilidad ante las reacciones)”.

 

En todo proceso de evolución se producen cambios de estructuras económicas y sociales, ritos y cultos que transforman, a través de magias, solsticios, ceremonias, fiestas, sacrificios de animales sagrados y de seres humanos (Caín y Abel, Abraham-Isaac, misterios de Eleusis), una cosmovisión del mundo nueva que, en la lejana historia, se materializa en forma de narración épico-aristocrática con el nacimiento de héroes y una velada desaparición de los dioses. Hoy con Internet el mundo de la imaginación se ha disparado hasta engullirnos a todos en el mayor agujero negro galáctico sin poder salvar ni  nuestra individualidad personal.

 

Más acá, en la cercana historia de Grecia, la ética, el valor, la firmeza, la generosidad, la virtud (areté), la inteligencia, pasan a formar los fundamentos de la educación hasta nuestros días.

 

Aquí es donde ya tiene lugar la filosofía política entendida como lugar para la duda, la lucha y la libertad.

 

La civilización primitiva caracterizada por una religión desplegada desde el poder de los dioses, (Osiris en Egipto, Marduk (el Sol), Gea (la Tierra) en Babilonia o  Zeus en Grecia), se politiza en alianza con el poder civil a través de los códigos de conducta moral, tal como el Código de Hammurabi en Babilonia, hacia el año 3000 antes de nuestra era, en claro manifiesto de  estrecha relación entre el poder del rey y el poder del dios, es decir,  entre conducta política y sentido religioso.

 

En el inicio de la escritura, el culto a la Tierra (Gea) y al Sol (Marduk) han solicitado siempre la atención  del hombre como protectores de su existencia vital.

 

El modo de vida, eminentemente agrícola, se asentó en las márgenes de los grandes ríos fértiles: el Nilo, el Tigris y el Éufrates, con organizaciones políticas de carácter religioso. Por eso los nombres de diosas que nos han quedado en la memoria se erigen como protectoras de sus civilizaciones, como Ishtar, la diosa tierra, en Babilonia, Artemisa, en Grecia y Asia Menor con sus colonias, o Diana entre los romanos. Y para los cristianos, después de la conversión de Constantino, mediante el Concilio de Éfeso en el año 431, recae en la Virgen, Madre de Dios.

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  1. Mayte Lega

    Me disgusta la foto de la cabecera del artículo,aparte de estar mal escrito,es AUSCHWITZ, creo que lo se liberó hace 70 años, no tiene parangón en la historia. Respecto al artículo en si,esta bien aunque aporta poco a la mal llamada Alianza de Civilizaciones.

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