Canarias, sus aguas territoriales y el 23N

III congreso de coalicion canaria. recinto ferial. clausura.Canarias es la patria de las y los canarios y tiene derecho a decidir. Como los catalanes. Aunque, como es sabido, son dos ámbitos distintos. Dos naciones distintas. Y dos problemáticas distintas. Catalunya se enfrenta a un expolio fiscal que repercute en una merma de su capacidad de autogobierno, puesto que un país tiene la capacidad de gobernarse a sí mismo que puede financiarse, y Catalunya sólo recauda directamente el 5% de los impuestos que pagan las y los catalanes. El resto va vía Madrid. Y vuelve menos de la mitad. Este es el expolio fiscal. Canarias va a tener un expolio en hidrocarburos. Su petróleo va a ser enagenado por Madrid para enjuagar su défifit y su deuda. Mismos principios, aplicación en dos naciones que merecen su libertad.

A un autor canario, en su voluntad de desligar la lucha de la consulta del 23 de Noviembre y el no a las prospecciones de Repsol/España, afirma que no es una lucha ni de Paulino Rivero ni de Coalición Canaria, y que, en su momento, ya se les ganará en otros ámbitos (dejo de lado la reflexión sobre la ley electoral) … algo, por cierto, que ya conocen en Catalunya con respecto a Artur Mas, Convergencia i Unió y la consulta del 9 de Noviembre. Afirma una cosa muy interesante, y es que el estado español no tiene ratificada la ley del mar, y cita el tratado de Mondago Bay. Una reflexión que se queda corta, porque cierto que España dice que las aguas exteriores de Canarias son asunto de España y no de Canarias. Pero es que miente. En una doble vertiente. Internamente en tanto que, quizás, la imagen de un huevo con su yema (canarias) y su clara (españa) sea clarificadora de que España no asume Canarias y su institucionalidad como algo propio. Canarias es un constructo que se ve obligado a tener, por el café para todos, porque vascos y catalanes fueron, según ellos, demasiado reivindicativos de su identidad y derecho a decidir, y para tranquilizar a algunos sectores en la transición, debieron autonomizar España, aún contra la voluntad de muchos. Si España fuera la suma de sus integrantes, a semejanza del Reino Unido, todas las aguas españolas alrededor de canarias serían españolas, puesto que sería cierto aquello de que Canarias es España y no la verdad, que Canarias es propiedad de España. Externamente es más sangrante porque las aguas territoriales son marroquíes. Y es porque defiende una interpretación de la ley en el estrecho y exáctamente la contraria en Canarias. Y eso, con el tratado internacional firmado sería un imposible. Por tanto, actualmente, las aguas territoriales canarias, no son ni canarias ni mucho menos españolas. Son marroquíes. Y el petróleo, en esas aguas, es de Marruecos. Ahora bien, Marruecos es mucho más respetuoso que España porque reconoce que, en caso de transformación de Canarias en 3 direcciones, como puede ser la plena autonomía interna o el convertirse en un estado archipielágico, según la ley internacional, automáticamente la mediana sería la línea válida y las proyectadas prospecciones se situarían dentro de aguas canarias. Y esto España es lo que no quiere. Prefiere pactar con Marruecos la introducción de productos hortofrutícolas marroquíes dentro de la UE, a costa de la destrucción del campo de almería y Murcia a renunciar a sacar directamente el petróleo de aguas marroquíes para favorecer el desarrollo industrial de Canarias.

23 de Noviembre debe ser una fecha histórica para Canarias. Canarias y Canarios deben ir a votar a donde se pueda votar, como han hecho catalanas y catalanes en un porcentaje muy importante, tanto como un 63% de la gente que fue a votar en las últimas elecciones legislativas, de noviembre de 2012, y con casi 1’9 millones a favor del doble sí, con 1’3 millones de personas que, de haber acudido a la cita con las urnas, para igualar la participación de las legislativas, y, aún considerando que todos votaran al no (cosa harto improbable) el si seguiría siendo la opción ganadora. Y seguro que no habrá ningún problema de celos si canarias y canarios acuden en mayor porcentaje a la cita en Canarias. Lo importante es aprovechar la cita cuando se propone, independientemente de los ligeros matices que puedan surgir. Por ejemplo, la pregunta es mucho más complicada y farragosa que la doble pregunta catalana, y a más de uno puede llevarle a pensar en dar un SI de corazón, pero un NO con la cabeza, a semejanza de las dudas que surgieron en muchos vascos o catalanes el voto a la constitución europea en 2005. Emitieron un voto negativo, pero igual habrían votado que si en caso de … Y es que el verdadero problema no es el petróleo, sino quien gestiona el petróleo, como se ejemplifica en los casos escocés o noruego. Aún así, hay que ir a votar, y votar que NO. Es complicado, porque es más fácil ser positivo, decir que si. Pero hay que recordar la campaña de 1990 en Chile con el referéndum sobre la continuidad del dictador Pinochet y la inteligente campaña liderada por el posteriormente Presidente Ricardo Lagos, con imágenes positivas y arco iris y un claro y rotundo no. Es posible, desde la política y desde la desobediencia civil hacer avances cívicos, incluso contra una dictadura. Como el comportamiento de Dinamarca contra los nazis bajo su ocupación del país. En condiciones, se supone, más favorables, Canarias debiera saber y poder encontrar su propio camino hacia la libertad.

Catalunya se lleva movilizando varios años. Ahora la gente recuerda las movilizaciones de casi 2 millones de la diada de 2014, 2013 y 2012 … pero ya en 2010, tras la sentencia del estatut, se fueron movilizando más de 1 millón de personas en una manifestación sobre el derecho a decidir, y que desde 2006 se hicieron consultas populares en diversos pueblos en las que participaron más de un millón de personas. Es un movimiento de base que viene con mar de fondo, con bases sólidas y que mantiene activo al tejido social de Catalunya. Un movimiento que las instituciones catalanas se han visto en la disyuntiva de o liderar o verse arrollados por la ola. Recordar que en la manifestación de 2010 el que la encabezaba era el socialista Montilla, con aquello de la desafección a España, que, por cierto, es lo que ha dicho Rivero 3 años más tarde con respecto a Canarias. Es imposible arrostrar cualquier movimiento en defensa de derechos individuales y colectivos si no se tiene una mayoría social sostenida detrás que la respalde. Catalunya y Canarias deben ser dos ejemplos de buen hacer para provocar cambios democráticos, en defensa de su derecho a ser y decidir, a recaudar sus propios impuestos y gestionar los propios recursos. Petróleo SI, Expolio NO.

Tanto Canarias como Catalunya no son problemas catalán o canario, sino un problema de España, un estado que tiene la sensación de pérdida como alma mater, y que arrostra un sentimiento noventayochesco. Y, al final, la pérdida de Catalunya será asumida como lo fué la de Cuba. Pero ese sentimiento de pérdida es el que impide los cambios estructurales y profundos, para una mejor convivencia de las partes, que son asumidos con naturalidad en otros países compuestos del mundo. Por eso, en España, las rupturas traumáticas han sido la tónica con todas sus colonias. La gente tiene derecho a decidir, aunque, eso sí, no debe esperar a que se le reconozca ese derecho, pues los estados, obviamente, no van a estandarizar ni a regular internacionalmente la forma de autodestruirse, y, además, eso es bueno, porque no puede ni debe haber un manual internacional de construcción de nuevas realidades estatales, pues cada país ha de encontrar su propio camino. Y la gente debe empoderarse en base a la asunción por la vía de los hechos de sus derechos individuales y colectivos. Legitimidad siempre por encima de legalidad, en caso de conflicto. Y si votar es desobedecer, la gente tiene que votar. Canarias es la patria de las y los canarios, y sus hidrocarburos también deben ser su patrimonio. Y servir de palanca para su desarrollo. Un NO masivo en las urnas el 23 de Noviembre no debiera ser sino un punto y aparte, un resultado tras el que Canarias y España se sienten a negociar un nuevo marco de relaciones en el que se inserte la canarieidad del petróleo, y su beneficio por y para canarias, regulado por los canarios. Como el resto de asuntos. El futuro de canarias, como en el fondo siempre ha sido así, se encuentra en manos de las y los canarios. Aquí está, posiblemente, la clave … si el estados español quiere y puede ser el estado de las y los canarios. O si deben empezar a pensar en construirse uno ellos, como decía Blas Infante, por sí, y por la humanidad. Canarias, con futuro.

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