Érase nunca: Cercanías

Siempre me ha fascinado el hecho de que nos encontremos con cientos (A veces miles) de extraños cada día, todos con sus problemas, alegrías, vidas y pensamientos propios. Todos protagonistas de su propia historia. A veces captas retazos de conversaciones, miradas y situaciones cuando pasas por la calle, algunas las olvidas inmediatamente, pero otras se te quedan grabadas, dependiendo de tu nivel de atención en ese momento. Mi teoría es que sutilmente, o no, cada una de esas personas tiene la capacidad para cambiar tu vida completamente. Esta es una historia sobre extraños que quizás jamás se vuelvan a encontrar, pero que son más íntimos de lo que creen.

TREN DESTINO: COLMENAR VIEJO, EFECTUARÁ SU SALIDA EN TRES MINUTOS

El hombre se tambalea por el andén, va dando bandazos y en uno de ellos casi colisiona con una mujer sudamericana que va cargada de bolsas. Ella le mira con asco mal disimulado y se aleja, con la intención evidente de no compartir vagón con él. Yo también me aparto unos pasos, suficientemente malo es volver tarde de clase como para soportar a un borracho que habla solo, incluso a uno tan bien vestido como éste. Finalmente se abren las puertas del tren, y todos entramos en manada. Me pongo “Have a nice day” de U2 en el I-pod para soportar el viaje. Por desgracia el borracho de antes se sienta justo enfrente, y se pone a cantar tan alto que no oigo ni mi música, pero no me importa, porque se ha sentado al lado de la chica más guapa que he visto en mi vida.

PROXIMA ESTACION: FUENCARRAL

El tren de las 21:35 va medio vacío, lo habitual un martes a estas horas de la noche. Los viajeros superan el tedio como pueden. El borracho habla para sus adentros y lanza exabruptos sobre el gobierno. El chico de los cascos lanza miradas disimuladas a la joven de la camiseta ajustada y el lunar sobre el labio, ella hace como que lee un libro de filosofía. Un padre y un hijo se suben de la mano al vagón. El niño tendrá unos cinco años, el padre viste riguroso traje y corbata. Se sientan enfrente de una mujer sin maquillar que acarrea un montón de bultos, las manos de ella huelen levemente a lejía. El borracho tiene ganas de hablar, pero todos evitan su mirada. La chica levanta la cabeza, sonríe y, cuando el chico la sorprende, finge que estaba mirando al niño. El padre revisa los documentos para la reunión de mañana. Fuera las luces iluminan una fría noche de Febrero.

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PROXIMA ESTACIÓN: CANTOBLANCO UNIVERSIDAD, CORRESPONDENCIA CON LINEA C-10

“…pues si joven, yo era profesor de universidad. ¿Qué no se lo cree? Pues ya ve, y porque usted me ve así, en horas bajas, pero si yo le contara… es que los jóvenes de ahora no respetan nada, y no lo digo por usted joven, que tiene muy buena planta. Pero es que ya no se respeta nada, míreme a mis años, en la puta calle, ¿Y por qué? Pues por culpa de esos maricones. Sí, sí, no se escandalice, todo por culpa de esos reprimidos de mierda… por mirar a las chicas de hoy en día como llevamos haciendo los hombres haciendo desde siempre. ¡Puta junta del decanato! Y es que las chiquitas jóvenes… como esta señorita que está aquí enfrente, que va vestida como debe ser, enseñando lo que Dios le ha dado, y disculpe si la ofendo, joven. No era mi intención, pero yo soy de la opinión de que el cuerpo femenino debería ser declarado la octava maravilla del mundo moderno, mire como se sonroja la muchacha ¿eh, joven?”

POR MOTIVOS DE OCUPACIÓN DE LA VÍA EL TREN SE MANTENDRÁ PARADO UNOS MINUTOS. POR FAVOR, DISCULPEN LAS MOLESTIAS

Mensaje enviado a las 21:33; “Buenas! Tía, akbo de pillar el tren, mañana me dejas los apuntes de hª d la filosofía ok?”

Mensaje enviado a las 21:37; Regular, la zorra de pnsamiento modrno me odia. Seguro que no he pasado. Jo, hay un tío supermono sentado delante mío, pero me ha tokdo un borraxo asqueroso en el asiento de al lado.

Mensaje enviado a las 21:40; “No, no parec peligroso, tranki. Pero no me deja concentrarm en el libro, bueno s q ahora está hablando con el chico supermono jajajaj”

Mensaje enviado a las 21:51; “Tía!!! Estoy hablando cn él!!!, es supermajo!!! El borraxo se ha puesto a dcirnos tontrías a los 2, pro luego se ha pirado a dormir la mona, y nos hemos qdado mirándonos como tontos. Mañana hablamos y t cuento, bss”

PROXIMA ESTACIÓN: EL GOLOSO

“Hooola sieeelo. Sí, cariño, ahorita mismo agarré el tren. En bien poco estoy en casa, cuando llegue a la estación cojo el local y te hago la cena, mi amor. Sí, sí, ya recogí los regalos de los chicos y pasé por la tienda de comestibles, en cuanto llegue lo meto todo en la heladera. ¿Hoy? Bueno, la señora estaba un poco rebelde. Sí, ya sabes mi amor, ya no le funciona bien lo de arriba, me da pena la señora, está muy impedida. Salimos a pasear por el parque con su silla de ruedas y luego llamamos a sus sobrinos. Y ni cinco minutos estuvieron hablando con ella, serán miserables… Luego no hubo manera de que se comiera lo que le había preparao, le dio un pronto y me lo tiró por toda la cocina, toda la tarde me pasé limpiando. Oye mi sielo, te cuelgo, que no oigo bien con todo el ruido. Nada, un señor que entró ebrio y ahora se ha quedado dormido aquí mismo, qué ronquidos, virgen santa. Te dejo, un beso”

PROXIMA ESTACION: TRES CANTOS

-Papi
-¿Qué pasa Miguel?
-¿Ese señor de ahí esta muerto?
-No hijo, solo está dormido. ¿No ves como ronca?
-Papá… ¿qué es roncar?
-Pues… es un ruido que hace la gente cuando duerme.
-…¿Yo también lo hago, papá?
-No Miguel, tú no, eres muy pequeño.
-¿Y mamá?
-Jajaja, no Miguel, mamá tampoco, las mujeres no roncan.
-¿Y tú?
-A veces hijo, a veces, pero tendrás que preguntarle a mamá.
-Papá…
-¿Qué hijo?
-De mayor yo también voy a roncar, todo lo fuerte que pueda. Y no me volveré a hacer pis en la cama. No como este señor, que se lo ha hecho encima, no debe roncar suficientemente bien… Papá, ¿Porqué me has dado un beso?
-Por nada, Miguel, por nada.

PROXIMA ESTACION: COLMENAR VIEJO, FIN DE TRAYECTO

El tren finalmente se detiene. Los dos jóvenes bajan hablando sobre Sartre, Descartes y Aristóteles, el mundo que les rodea ha desaparecido y ya ni se acuerdan del particular cupido que les ha “presentado”. El padre se ofrece a ayudar a la mujer sudamericana con las bolsas, ella se lo agradece y acepta un poco apurada. Miguel mira como su padre carga con los bultos más pesados y piensa que es el hombre más fuerte del mundo. El borracho es el último en abandonar el vagón, el revisor que hace la ronda tiene que despertarle y decirle que tiene que apearse, que esa es la última parada. El hombre baja murmurando cosas ininteligibles y se sienta en un banco de la estación. Se queda dormido otra vez, bajo la fría noche de Febrero.

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